EL HOSPITAL PROVINCIAL DE CUENCA QUE NUNCA EXISTIO

Antonio Rodríguez Sáiz - Marzo 2017

 

Estoy seguro de poder afirmar-sería tremendo lo contrario- que la salud pública ha sido preocupación constante de los dirigentes a todos los niveles que con mayor o menor intensidad y eficacia han querido mejorar el bienestar de los ciudadanos.

En Cuenca, como en el resto de España, la guerra civil de 1936-39 había causado verdaderos estragos y daños de todo tipo; la escasez y carencia de alimentos era alarmante, surgiendo enfermedades como la viruela, difteria, tifus, tuberculosis, poliomielitis…, aumentando la mortalidad infantil especialmente en el momento del parto y prematuros.

PRIMERAS GESTIONES

Ante ello, nada más terminar la guerra civil, la Diputación Provincial de Cuenca se enfrenta al problema hospitalario que tenía la provincia, cuyos servicios se prestaban en el Hospital de Santiago. Es el 30 de septiembre de 1939 cuando su presidente, Jesús Merchante Sánchez- después seria alcalde de la capital en dos ocasiones- da cuenta al pleno de las gestiones llevadas a cabo para conseguir una operación de crédito y así, poder paliar la grave situación sanitaria que se padecía, determinándose mes y medio después la construcción de la ciudad sanitaria provincial; proyecto sumamente ambicioso, que no pasó de noble deseo, consistente en la edificación para su funcionamiento de un hospital y manicomio, junto a los edificios de la Casa-Cuna.

Se llegó incluso a convocar un concurso de proyectos donde participaron tres reconocidos arquitectos españoles: Aurelio Botella, José Luis Valcárcel, ambos de Guadalajara y Fernando Alcántara Montalbo, autor del proyecto de restauración en 1929 de las Casas Colgadas, entre otras obras.

Este concurso se saldó con un recurso contra la Diputación Provincial que hizo detener el proyecto durante todo el año de 1940, retomándose la idea esta vez para la compra del Hospital de Santiago a las Ordenes Militares, previa estimación y tasación del arquitecto provincial que emitió un informe considerando adecuado el histórico edificio (desde 2003 Bien de Interés Cultural con categoría de monumento). En el mismo sentido se pronunció el Inspector Provincial de Sanidad.

En ese tiempo se produjo el cese del presidente de la Diputación, Jesús Merchante por haber sido nombrado alcalde de Cuenca- como se ha dicho lo fue en dos periodos 1941-44 y 1949-51, siendo sustituido por Manuel Lledó Briz que, parece ser, tomo el problema hospitalario conquense con interés, decidiendo la Corporación Provincial que presidia, reanudar las gestiones para la compra del Hospital de Santiago con una superficie total de 16.072, 16 metros cuadrados.

Interviene la Junta Provincial de Beneficencia de Cuenca (escrito 13-5-1942) haciendo saber que las Ordenes Militares solamente son patronos administradores de una fundación de beneficencia particular instituida por Pérez de Meneses y Pedro Gutiérrez creada por y para Cuenca y sin autorización de la Junta no se puede vender. Debo recordar que los archivos fueron quemados por las tropas carlistas en 1874.

Ello no es óbice para que Joaquín Ignacio de Arteaga y Echagüe, duque del Infantado, en nombre del Consejo de las Ordenes Militares pusiese precio de venta del Hospital de Santiago en dos millones de pesetas; por parte de la Diputación Provincial se ofreció por el edificio, incluidas las escuelas anejas regentadas por la Congregación Religiosa de las Hijas de la Caridad, la cantidad de un millón y medio de pesetas, originándose varios escritos cruzados entre  el  XVII duque del Infantado y el presidente Lledó Briz.

Todo ello se vio frustrado cuando se recurrió al ministerio de la Gobernación, para su justiprecio cuyo titular era Valentín Galarza Morante, cesado ese mismo año (1942) por, el incidente de Begoña. La tasación de los técnicos del ministerio fue mayor de la cantidad ofrecida por la Corporación Provincial, dando por ello zanjada la pretensión y deseo de compra, cuando ya las Ordenes Militares estaban de acuerdo con la oferta para su venta.

Hubo una serie de continuadas gestiones fracasadas ante la Caja Nacional de Prevención para abordar “el acuciante problema de la hospitalización” en Cuenca.

Así en 1948 al desistir de comprar el Hospital de Santiago se volvió retomar el acuerdo del 28 de febrero de 1944 de la Comisión Gestora, por el que se había encargado al entonces arquitecto provincial, Antonio Camuñas el proyecto para la construcción del hospital provincial, que sería reformado por Eduardo Torallas López, arquitecto interino (posteriormente arquitecto municipal) con un presupuesto de 3.443.125,17 pesetas; el cobraría por su trabajo 41.614 pesetas.

Este proyecto presupuestado sería estudiado posteriormente por Alejandro Blond González, al ser nombrado arquitecto provincial, que lo consideró correcta y acertada la solución del arquitecto Torallas y así los estimó igualmente el Consejo Provincial de Sanidad informando favorablemente.

El proyecto de referencia, según memoria, en líneas generales era así y de esta forma se ejecutó:

 

PROYECTO DE EJECUCION

Tendría forma de L, siendo la longitud mayor el lado que daba a la calle, denominada entonces, Bajada al Matadero (hoy calle Sargal), junto a los pabellones de la Casa-Cuna, aprovechando el edificio en construcción (paralizado) sumando a la obra ejecutada un pabellón.

A continuación:

  • Planta baja: Instalación de pabellones para medicina general con un equipamiento de 25 camas para hombres y 18 destinadas para mujeres; capilla, información, dispensario y facultativo de guardia.
  • Planta principal: Se proyectaban servicios para dirección, quirófano, pabellones para enfermos infecciosos (8 camas) separados del pabellón destinado a cirugía (20 camas), con el añadido de otro pabellón, este destinado a enfermos de cirugía de pago (8 camas).
  • Planta primera: Instalación aislada e independiente de un pabellón de tuberculosis (11 camas).
  • Planta subsótano: Estaba destinada para caldera de calefacción, economato, almacenes, oficinas de control y depósito de cadáveres.
  • Planta de sótanos: Se pensaba ubicar los servicios de lavadero, planchado, costura y lencería, fregaderos, cocina, repostería, estufa de desinfección y dormitorio para empleados.

En el proyecto no se incluía el importe de camillas, mobiliario, quirófano, desinfección y rayos X por falta de disposición de fondos.

SITUACION DEL SOLAR PARA HOSPITAL A CONSTRUIR

El edificio destinado para el Hospital Provincial de Cuenca se construyó en terrenos que fueron adquiridos por la Diputación Provincial según escritura de 16 de agosto de 1930, numero 116 de protocolo ante el notario de la capital, Isauro Celestino María Pardo y Pardo. Posteriormente este notario lucense seria también senador, diputado y marqués de Leys.

Eran  propietarios de los terrenos proindiviso los siguientes: Pedro Serrano Muñoz; María Teresa, Luis y Emilia de la Fuente Patiño; Ángela y Lorenzo Ángel Patiño y Galo Lahoz Ortín (famoso oftalmólogo español, discípulo de Ramón y Cajal).

Era “una finca rustica de secano y regadío en este término municipal de Cuenca, en el sitio que llamaban de detrás del Hospital de Santiago, contigua y colindante con la Casa de Beneficencia, con una extensión superficial de treinta y dos mil cuatrocientos metros cuadrados de los cuales eran de secano 15.475 metros cuadrados y de regadío 16.925 metros cuadrados, cuya parte de secano, por su situación, es desde su adquisición un solar”.

En parte del solar o terreno de secano es donde se construyó el edificio para Hospital Provincial con una superficie de 1.215,31 metros cuadrados.

En el libro inventario de Bienes de la Diputación se describe así: “Se haya situado junto a la Maternidad Provincial en esta Ciudad de Cuenca y su calle de Colón numero 4, linda al Este o frente con la dicha calle; derecha entrando, o sea al Norte, con el edificio de Maternidad y Casa-Cuna; fondo u Oeste, con terrenos de la misma Corporación  y por la izquierda entrando, o sea por el Sur, con la calle llamada Bajada al Matadero Municipal”.

SU CONSTRUCCION

La obra fue sacada a concurso y la apertura de pliegos ante notario fue el 26 de noviembre de 1949. Estos fueron los participantes en el concurso:

Emilia Torner de la Fuente, Jacinto Ferrer  S.A (Valencia), José Pérez-Pla Torres, Construcciones Césaraugusta S.A (Madrid), Donato Lasa Oria, Juan Moreno Rus (Úbeda), adjudicatario de la obra, ratificado en sesión celebrada el último día de ese mes.

El plazo de ejecución era de 16 meses desde la comunicación al adjudicatario, Moreno Rus, llevando consigo una penalización de 200 pesetas por cada día sobrepasado en la finalización de la obra y rescisión si esta se demoraba más de dos meses.

El director de la obra del hospital fue el arquitecto provincial, Alejandro Blond González (seria miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando) y el aparejador, Ricardo Saiz Verdú, sería el encargado de su ejecución.

Como suele ocurrir, a veces, se recibió en las oficinas del Palacio Provincial un escrito de 5 de octubre de 1950 del contratista Juan Moreno donde se daba cuenta justificativa de la subida del precio actual de los materiales, incrementos de jornales, tres revisiones de mano de obra…etc. En base a lo especificado solicitaba una revisión de precios consistente en un aumento de 589.400, 80 pesetas.

El Hospital Provincial conquense iba a llevar el nombre del famoso medico, nacido en esta tierra, doctor Alonso Chirino, que estuvo al servicio de Juan II de Castilla, autor del célebre “Menor daño de la medicina” y padre de Mosén Diego de Valera.

Su construcción duró cuatro años. Recordemos que estaba previsto y acordado realizarlo en 16 meses; se recibió provisionalmente el 21 de enero de 1954 pero, no sería hasta el 23 de noviembre de este año cuando fue recibido definitivamente el edificio hospitalario, después de recorrer sus cinco plantas, el presidente, Manuel Lledó; secretario de la Corporación, Cayo Conversa Muñoz; el contratista Moreno Rus y el arquitecto, Blond González. Tenía una superficie total de planta edificada de 1.215,31 metros cuadrados y su costo total, con obras adicionales, importó 3.750.013,37 pesetas.

Muy propio de la época fue que aunque la edificación no había sido recepcionada definitivamente y la provisional se había efectuado cinco meses antes, apareció una noticia en el periódico Ofensiva (18 de julio de 1954), sin firma, titulada “Hoy finalizan las obras del nuevo Hospital Provincial. Vale en total 9 millones de pesetas y contará con unas cien camas. Las autoridades provinciales girarán una visita a esta gran obra de la Excma. Diputación Provincial coincidiendo con la festividad del Alzamiento”. Las principales autoridades del momento eran: Gabriel Juliá Andreu, gobernador civil; Sebastián Cano Guijarro, alcalde y Manuel Lledó Briz, presidente de la Diputación e impulsor de la edificación.

Una vez concluidas las obras, el edificio debía haber sido utilizado para el fin determinado que se había ejecutado. Al no disponer de medios económicos-según se afirmaba- su puesta en funcionamiento suponía una carga superior para la Diputación, motivo para que se fuese demorando su utilización y finalmente se desechó la deseable idea primitiva.

 

 

NUNCA FUNCIONARIA COMO HOSPITAL

Se calculaba sólo el montaje de un hospital de 100 camas, después de un estudio solvente en cinco millones de pesetas, añadiendo a ello lo reflejado en el informe sobre el hospital de nueva creación (10-2-1956) realizado por los doctores José Martino Casamayor, Miguel Suay Rubio y Rodrigo Lozano de la Fuente, después de recorrer sus cinco plantas con el arquitecto Blond, anotando las mejoras y notificaciones que estimaron conveniente que serian sometidas a juicio de la Corporación Provincial.

BUSQUEDA DE UNA SOLUCION

En aquellos años parece, según decían las autoridades, que la población conquense anhelaba tener en la capital un colegio de religiosos para que “reciba la juventud una formación moral-religiosa que no cabe duda se proporcionan en esta clase de establecimientos”.

Después de las gestiones realizadas por parte de la Diputación Provincial presidida por el farmacéutico, Guillermo Ruiperez del Gállego, se llegó a un acuerdo con los Rvdos. Padres Salesianos.

El Colegio de Salesianos por cuyas aulas han pasado un buen número de conquenses en sus tres ubicaciones inició su actividad docente en el no-nato  Hospital Provincial de Cuenca el año 1960 con dos secciones de preparación para ingreso y primero de bachillerato. En siguientes cursos se ampliaría a internado, medio pensionistas y cursos siguientes de bachillerato.

SUBASTAS

Con la preocupación de la Diputación Provincial y a consecuencia de no poder dedicar el edificio para el fin que fue construido, aunque en ese tiempo estaba siendo utilizado para algo tan sumamente útil y noble como era la formación de los jóvenes de la provincia, se pretendió venderlo y por ello aparecieron anuncios en el Boletín Oficial de la Provincia (20-6-1962) y B.O.E, quedando desierta la subasta. No sería la única vez y en el      B.O.E 191 (10-8-1962) se inserta otro anuncio, para su enajenación, que tampoco tiene postor. Se aprueba bajar el precio a 6.583.528 pesetas y con esta cifra vuelve a publicarse en el B.O.E (21-5-1963), con el mismo resultado negativo.

Hubo otros intentos (1963) para instalar en este edificio el Archivo General ubicado en Segovia junto  con las dependencias de El Carmen (antiguo convento de Carmelitas y de múltiples usos).

Estas gestiones se llevaban a cabo mientras continuaban siendo utilizadas las instalaciones por los Salesianos, quienes el día de fin de año de 1965, ante las gestiones de venta y otras por parte de la propiedad, solicitaron la anulación del acuerdo firmado y el 14 de febrero del año 1966 entregaron las llaves a la Diputación y se instalaron en el edificio de Palafox y posteriormente continuarían su labor docente en el edificio de nueva construcción frente al estadio de la Fuensanta que, hoy rehabilitado sigue prestando sus servicios, ahora en la enseñanza universitaria.

Después de la marcha de los religiosos Salesianos, el que iba a ser hospital, fue utilizado por la Escuela de Enfermería “Salus Infirmorum” de la Diputación Provincial de Cuenca, adscrita a la Facultad de Medicina de Madrid.

En la actualidad tiene su sede el Centro Asociado de la Universidad Nacional de Educación a Distancia “Alfonso de Valdés” (U.N.E.D), en honor a este personaje natural de Cuenca, secretario de Carlos V a quien últimamente, en algunos ámbitos, se le considera autor de “El Lazarillo de Tormes”.

La U.N.E.D comparte el singular espacio con el archivo, dependencias de la Institución Provincial y Consorcio de Cuenca.

 

 

Datos obtenidos en:

  • Archivo de la Diputación de Cuenca.
  • Boletín Oficial del Estado.
  • Boletín Oficial de la Provincia.
  • Periódico Ofensiva.
  • Las fotos del hospital en construcción fueron realizadas por Monjas y las actuales por el autor de este artículo.