EL TELÉFONO EN CUENCA

(En 1881 funcionó por primera vez en la ciudad)

Antonio Rodríguez Saiz    

 

Por necesidad de transmitir ideas, mensajes, proyectos, preguntas…, los seres humanos se comunican; es fundamental en la vida.

Desde la civilizaciones antiguas, la comunicación ha existido; aunque de diversas manifestaciones: pinturas rupestres, pictografías, palomas mensajeras, heliógrafo, papel, telégrafo, teléfono, radio, televisión, ordenador, móvil…etc. Un ejemplo también de comunicación es el hombre de maratón (530 a.d.C).

Las primeras expresiones de correspondencia del hombre prehistórico fueron mediante sonidos inarticulados raros, ásperos y a través de señales o gestos con manos y movimientos del cuerpo. Por ello, la comunicación era muy reducida y no se producía a distancia. Los egipcios representaban las ideas simbolizando y así se podía llevar el mensaje a grandes distancias del lugar donde se encontraban.

Surge el alfabeto en Palestina y Siria; los griegos extienden la heliografía y los romanos se comunicaban con antorchas para, desde terrenos elevados comunicarse en momentos de necesidad, especialmente bélicos; otros lo hacían con señales de humo.

En cada uno de los diferentes sistemas de comunicación hay un gran avance para la sociedad.

Hoy voy a referirme solamente a la invención del teléfono y fundamentalmente a su presencia en España y Cuenca.

LA INVENCION DEL TELEFONO

Antonio Santi Giuseppe Mennci (n.Florencia. Italia) es el verdadero inventor del “teletrófono”, después bautizado con el nombre de teléfono pero, es Alexander Graham Bell (n. Edimburgo, Reino Unido) quien registra la patente del invento y se lleva los honores, gloria, reconocimiento y fama.

Al tener noticia de ello el ingeniero ítalo-americano exige ser considerado el cómo inventor, no habiéndolo patentado por falta de recursos económicos, dejándolo en una empresa que ni se lo devolvió ni recibió ninguna recompensa económica por ello, viviendo amargado y afligido durante el resto de sus existencia.

Todo ocurrió cuando, a consecuencia de la enfermedad reumática de su progenitora, ideó un teléfono que ponía en contacto su lugar de trabajo con el segundo piso de su vivienda particular.

Aunque con mucho retraso la verdad vio la luz y así en fecha relativamente próxima a nosotros, el 11 de junio de 2002 el Boletín Oficial de la Cámara de Representantes de los EE.UU, publicó la resolución numero 269 donde se reconocía que fue Antonio Mennci, antes que Bell, el inventor del teléfono, reconociendo la Cámara Baja del Congreso que Mennci demostró y reveló de forma notoria en 1860 su invento, por lo que se le reconocía su autoría.

Es justo reconocer que Graham Bell, nacionalizado estadounidense en 1882 fue inventor y autor del fotófono, grafófono, detector de metales (dicen)…

Años después en 1878 se ponía en servicio la primera central telefónica en New Haven (Connecticut, EE.UU) donde está la célebre universidad de Yale. Tenía 21 abonados.

EL TELEFONO EN ESPAÑA El primer teléfono instalado en territorio español fue en La Habana (recordemos que en aquella época, la isla de Cuba era española). En 1877 el industrial Muset, instaló una línea que ponía en comunicación el edificio de bomberos de la capital caribeña con la sede central de su negocio.

En territorio peninsular, Rodrigo Sánchez Arjona y Sánchez Arjona en 1880 seria quien “bajo sus auspicios y a su costa se inauguró el teléfono en España” según reza la lápida que hay en la fachada de la casa donde nació y murió de Fregenal de la Sierra en la provincia de Badajoz.

Este acaudalado y aristócrata extremeño apodado “El Brujo”, abogado, hombre vanguardista y viajero en 1880 puso en comunicación su casa de Fregenal con la dehesa de “Las Mimbres” (de su propiedad) situada a 8 Km de distancia, con un modelo de teléfono Gower Bell. A esta conexión siguieron otras muy celebradas.

 

No debe olvidarse, empero, que el primer aparato que llego a España fue en Valencia en 1878 gracias a Valentín Juan Solís Gil que fue probado en el periódico Las Provincias, impreso en la capital levantina.

En 1928 se inaugura la línea entre España y América por medio de una conversación telefónica del Rey Alfonso XIII con el trigésimo presidente de EE.UU, Calvin Coolidge. Como nota curiosa, al margen, el presidente republicano tenía fama de poco hablador, pero con excelente humor.

EL TELEFONO EN CUENCA

Aunque fue poco el tiempo transcurrido entre su invención y la llegada a Cuenca, su despegue y desarrollo fue lento, ralentizándose después a causa de la guerra civil (1936-1939) y difíciles años de la posguerra.

Aun así, en 1953 ya había en España un millón de teléfonos abonados, como recordaría el delegado de la compañía en su discurso en Cuenca en 1954.

El primer teléfono que funciono en la capital fue en la fábrica de paños “Muñoz Peña” en 1881. Estaba situada la fábrica debajo de la ermita de San Antonio “El Largo” (edificada a expensas del Obispo Solano igual que la fuente del Sol), cerca del antiguo camino de La Mancha y a la orilla del rio Moscas, afluente del Júcar, en cuyos márgenessitúa la acción José de Villaviciosa en “La Mosquea”, uno de los poemas jocosos más interesantes de la literatura española.

 

Esta importante fabrica conquense, durante una época, había comenzado a funcionar en la ciudad el 26 de diciembre de 1876, obteniendo dos años después una Mención Honorífica en la Exposición Universal de Paris, dedicada a la Agricultura, Arte e Industria.

En esta exposición, se presentó como invento importante el teléfono Bell. Ello hace suponer que fue en Paris donde los propietarios de la fábrica de paños tuvieron conocimiento del gran invento y ello animó a su instalación.

No sería hasta muchos años después cuando llegaría a la ciudad la red telefónica urbana. En plena canícula de 1917, los técnicos dirigidos por el jefe provincial del servicio Lorenzo de Castro, realizaban las pruebas definitivas en la red, comprobando el correcto funcionamiento, precisión y regularidad de las líneas y aparatos a plena satisfacción.

Y, en la última sesión ordinaria del ayuntamiento es cuando se da cuenta de la terminación de las obras con el resultado arriba indicado, aprobando por unanimidad la invitación oficial del ayuntamiento al director general para que venga a Cuenca, donde era deseo recibirlo con la corporación en pleno y ofrecer un banquete en su honor y así aprovechar para solicitar la instalación de la red interurbana.

No llegó a Cuenca el director general para inaugurar el servicio, en su lugar lo hizo una representación de la dirección general de Correos y Telégrafos.

Llegado a este punto, me parece oportuno indicar que el responsable de esta dirección general era el ingeniero de caminos Emilio Ortuño Berte -después seria ministro de Fomento-, recordado por su sobresaliente gestión en el campo de las comunicaciones, considerado el gran modernizador de la comunicación en España.

Importante fecha, el martes 7 de agosto de 1917, cuando en presencia de autoridades, prensa, entidades…, a las 10 de la mañana se inauguraba el centro telefónico.

Los representantes de la dirección general que habían llegado el día anterior por ferrocarril manifestaron, ante las insistentes peticiones, que sería una realidad en el menor tiempo posible la implantación del servicio interurbano.

Habían transcurridos escasamente 24 horas cuando el gobernador civil Ricardo Terradez Pla  recibía este telegrama del ministro de la Gobernación contestando al ruego que el mandatario provincial había hecho. 

“Veo su telegrama, agradezco saludo de esas corporaciones y entidades y hablaré con el director por si fuera posible atender petición servicio interurbano. Lo celebraré muchas veces. Le saluda afectuosamente”

Igualmente el presidente del Ateneo Conquense Leopoldo Garrido, recibió una misiva del director general E. Orduño donde se especificaba la justicia de sus peticiones pero consideraba que “Las circunstancias no son propicias; estamos en lo que al servicio telefónico y telegráfico se refiere en una verdadera crisis, cada día más agravada por la desproporción que existe entre las exigencias de la vida moderna y los medios que se dispone para atenderlas”. De todas formas tomaba buena nota para ver si se podía aceptar la justa petición.

Un problema más tenía ese departamento ministerial con Cuenca: las obras de construcción del edificio de Correos se habían paralizado por problemas de exceso de cimentación y se estaba a la espera de las modificaciones técnicas.

No fue tan rápida la implantación del servicio que se reclamaba, como era deseable, tardaría aun varios años en darle solución, como se verá más adelante.

 

El Día de Cuenca –dirigido por Julián Velasco de Toledo- en su número de 12 de abril de 1921 se hace eco de los acuerdos de la Cámara de Comercio de Cuenca (fundada en 1914), presidida por Rufino Martínez Garay, informando a su vez sobre el estado en que se encontraba la conexión del servicio telefónico interurbano, determinando realizar gestiones conducentes a establecer dicho servicio, nombrándose una comisión que junto al presidente y el secretario Antonio Benítez Poveda, la componían los camerales Luis Cavanna y Félix Saiz Rodrigo; ellos efectuaron una serie de visitas y entrevistas, entre otras, al jefe de telégrafos, alcalde accidental, presidente de la Diputación, vicepresidente de la Comisión Provincial y directores de periódicos, para conseguir apoyo y protección ante la dirección general correspondiente, para situar en lugar preferente de esa dirección el tendido de la línea telefónica de Cuenca en el tramo que faltaba para unir la ciudad con la capital de España. Este servicio solo estaba en Villalba de la Sierra, porque la sociedad que estaba construyendo el salto de agua, tenía hilo directo con Madrid.

Se remitió un telegrama al alcalde de Tarancón, segunda localidad más poblada de la provincia que decía:

“Presidente Cámara Comercio a señor alcalde de Tarancon:

Por gestión e indicación de nuestro representante en Cortes, me dirijo a V. para que interese a ese digno y laborioso Ayuntamiento para que conceda apoyo moral y material para conseguir inmediata instalación del Teléfono Urbano que nos ponga en comunicación fácil con resto península.

Siendo como es de esperar esta petición del agrado de V. y de la Corporación y reconociendo utilidad general de servicio tan ventajoso, espero comunique la cuantía del ofrecimiento del pueblo más industrial y adelantado de la provincia………..”  

La Cámara de Comercio recibió contestación de Jesús Bujeda, alcalde de Tarancón en los siguientes términos:

“Agradeciendo cuánto vale su propósito, conseguir instalación telefónica de capital, interés Tarancon, debo manifestarle que este ayuntamiento tiene ya ofrecido facilitar los postes necesarios puestos a los pies de los hoyos, apertura de zanjas, transporte, colocación de torrecilla, etc., etc.”

En pleno verano (5/7/1921) el diario reseñado aparece con este titular en primera página: “Ya tenemos teléfono” basándose en informaciones dignas de crédito, a falta de confirmación oficial, que aseguraban la aprobación de instalación de la red telefónica interurbana que llevaba años detenida en la villa toledana de Ocaña, suponiendo un grave quebranto para el desarrollo comercial de la ciudad del Júcar, habiendo sido decisiva-según la nota- las gestiones de Joaquín Fanjul Goñi, diputado por Cuenca. En la nota se expresaba el deseo de felicitar al director general y que fuera un hecho rápido su puesta en funcionamiento, “para los que vivimos entre estos montañosos valles, seamos oídos en el mundo de la actividad de los negocios, sin dilaciones ni retrasos entorpecedores”.

Poco dura la alegría en casa del pobre-decimos por estas tierras- y eso ocurrió ante la alegría y euforia desencadenada por tan justa aspiración y así, la semana siguiente trocándose en pesadumbre y desengaño aparece esta noticia con los mismos caracteres: “Nuestro gozo en un pozo”, como resultado de la lectura de la relación de pueblos y localidades españolas que por Real Orden de 26 de agosto de 1921 autorizaba a la dirección general de Correos para que – con preferencia- se estableciesen líneas telefónicas interurbanas.

Esta nota dio paso a otra carta del presidente de la Cámara al ministerio correspondiente solicitándole información y aclaración ante tanta confusión.

Muy pesado debió hacerse para las autoridades e instituciones conquenses el largo tiempo que transcurre hasta que, por fin, llega la noticia ansiada y esperada después de 16 meses de silencio, que se hicieron eternos.

Con la llegada del año 1923, el regalo de reyes a Cuenca no pudo ser mejor recibido. Es una carta del nuevo director general de comunicaciones A. Pérez Crespo, dirigida al gobernador civil Sr. Sanjuán:

“Mi querido amigo:

Veo el interés que les inspira la rápida construcción de la línea telefónica de Ocaña a Cuenca, y he de manifestarle que actualmente se está recibiendo los postes para el circuito Tarancon-Cuenca, cuyos trabajos de construcción darán comienzo tan pronto como dicho material sea recibido en su totalidad con lo que quedará usted complacido, ya que de esta forma se establecerá la comunicación que desea entre Ocaña y Cuenca.

Suyo affmo., s.s.q.e.s.m… “.

El 30 de agosto de 1923 todo sueño se hacía realidad y se inauguraba el servicio telefónico interurbano con la siguiente tarifa: Avisos, 0,35 pts. Conferencias entre estaciones de la misma provincia: 3 minutos, 0,80 pts; 6 minutos. 1,60 pts; 9 minutos. 2,40 pts y así sucesivamente. Conferencias interprovinciales: 3 minutos. 1,60 pts; 6 minutos. 3,10 pts; 9 minutos. 4,60 pts…etc.

Otra fecha importante para Cuenca en lo que a la telefonía se refiere fue el 5 de junio de 1954; más de 30 años después del hito importante de la instalación interurbana. Ese día se inauguraba en la ciudad el teléfono automático. Tenía Cuenca 25.263 habitantes y en España había una demanda de 200.000 aparatos para su instalación.

Antiguo edificio donde estuvo telefónica en Cuenca

 

Fue una inauguración solemne después de unos intensos trabajos, para su rápida realización, que duraron solo tres meses.

Asistieron todo tipo de autoridades, representaciones diversas y técnicos de Telefónica presididos por Antonio Samper, delegado de la Compañía Telefónica Nacional, presentando la obra que se inauguraba y haciendo historia de las actividades de la Compañía.

No faltó la bendición de las instalaciones por el obispo de la Diócesis Inocencio Rodríguez Díez con mitra y báculo (siempre presente en todos los actos). A tal fin se habilitó un altar presidido por un gran cuadro de la Virgen de la Luz, Patrona y Alcaldesa Honoraria de la ciudad. Cuando el reloj marcaba las 19 horas en punto, el gobernador civil Gabriel Juliá Andreu, accionó la palanca que ponía en servicio el teléfono automático. En ese momento, la corriente fundió los fusibles del anterior servicio que cayeron al suelo.

 

Estaba equipada esta central con 2.000 líneas y 1.416 estaciones. En la provincia se disponían de 36 centros telefónicos nada más en ese año, llegándose en 1963 a 202 centrales; aún quedaban 88 pueblos que carecían de este servicio.

Los técnicos realizaron todo tipo de explicaciones por las diversas dependencias del edificio que aun vemos en la actualidad, con otros fines, y una altura más entre las calles de Cervantes y Avenida Castilla La Mancha.

El comprobador, repartido principal al exterior y registrador fueron ubicados en el primer piso. En el segundo la sala de cuadros de fuerza, guardarropas y sala de descanso para los telefonistas, con su bar correspondiente, que ocupaban esta planta.

Se finalizó con un refrigerio a las personas asistentes, atendidas por las empleadas María Jesús Correas, Mercedes Pacheco, Angelines Rodríguez y Esperanza Amo, como resaltaba la prensa provincial.

Debido a las mejoras de la telefonía que, a lo largo del tiempo se iban produciendo, cabe indicar la implantación de las cabinas telefónicas públicas en Cuenca, que desaparecerán a finales de 2016.

Las primeras cabinas telefónicas fueron inauguradas cuando era alcalde Teodomiro García Pérez, el 20 de marzo de 1967 a las 10,45 horas, cuando ya la primavera golpeaba la aldaba de la nueva estación primaveral.

En 1975 llegaría la automatización de las localidades de Tarancon, Belmonte, Motilla y Alarcón, que serían los primeros pueblos de la provincia con este servicio.

Y para terminar, porque todo lo demás es conocido, decir que en 1988 se implanta en Cuenca una red de datos (IBERPAC) que sirve para corregir y detectar fallos, directamente desde aquí, en tiempo reducido, sin pasar por los servicios telefónicos de Valencia, como hasta esa fecha.

Esta vez sí estaría la provincia de Cuenca en primera línea, si tenemos en cuenta que después de Granada fue en ellas donde se implanto este servicio. Su principal abonado, la Caja de Ahorros de Cuenca y Ciudad Real. ¡¡Qué tiempos!!

 Antonio Rodríguez Saiz - Cuenca mayo 2016  

 

          

 

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