El escudo y la bandera de la provincia de Cuenca

Antonio Rodríguez Saiz

 

   
   

Escudo es una palabra polisémica sirviendo sus varios significados para hacer referencia a insignia, defensa o protección, blasón, monedas antiguas de oro o plata que llevaban grabado en una de sus caras un escudo defensivo, tipo de espeleotema normalmente en las oquedades kársticas, extensas planicie geológica, parte de una cerradura metálica para guiar la llave….

Pero para el tema que nos ocupa nos ceñimos a la definición que hace la Real Academia Española de la Lengua: “Superficie o espacio generalmente en forma de escudo en que se representan los blasones de un Estado, población, familia, corporación, etc.

Los escudos han sido utilizados desde la antigüedad por todos los pueblos y culturas para protegerse de sus enemigos y dejar constancia de la fe de un pueblo o grupo. Ya los sumerios, en Mesopotamia hacían uso de los escudos 3000 a. de C. y así se continúa en la actualidad.

La Diputación Provincial de Cuenca también tiene su escudo oficial, aunque de fecha relativamente reciente y no desde su nacimiento. Fue constituida el 19 de abril de 1813 bajo la presidencia de Ignacio Rodríguez de Fonseca que tiene el honor de ser su primer presidente. Un año antes era alcalde 1º de Cuenca coincidiendo con Manuel de la Plaza Farias, que ostentaba el cargo de corregidor interino.

La Diputación Provincial conquense tiene su origen en la Constitución de 1812 que dice en su título VI capítulo II art. 325 “En cada provincia habrá una Diputación llamada provincial para promover su prosperidad, presidida por el jefe superior “.

Hay que recordar que los límites de entonces de la provincia de Cuenca no se correponden con los existentes en la actualidad.

Seguramente que desde sus inicios se debió usar un escudo distintivo de la provincia, pero no es hasta el año 1975 cuando la Corporación Provincial toma verdadero interés en este asunto y acuerda legalizarlo junto con la bandera de la provincia de Cuenca.

En el pleno de la institución provincial presidida por Alfonso Muñoz Durán de fecha 27 de enero de 1975 figura en el punto 8.1 – Tramitación expediente para reconocimiento legal del escudo tradicional de la provincia-

En esta sesión la Comisión de Educación, Deportes y Turismo ante el unánime interés de los diputados “considera inaplazable el instar la legalización del escudo que tradicionalmente viene usando esta Excma. Diputación, así como el que se le reconozca una bandera que represente a la Provincia en las múltiples ocasiones que se requiere”.

Con anterioridad se habían realizado una serie de investigaciones en el propio archivo de la Diputación Provincial sin resultado motivado, en parte, por la disminución de su fondo documental por sus diversos traslados y muy especialmente por el asalto, saqueo e incendio del edificio provincial (obra del arquitecto Rafael Alfaro Sánchez) por las tropas carlistas en su asalto a Cuenca en julio de 1874, destruyendo gran parte de los fondos existentes hasta esa fecha.

 

Placa de la calle del arquitecto Alfaro en Valencia

A ello hay que añadir, más recientemente, las disposiciones que en 1942 dictó el Estado, para que se recogiera el papel inservible de las administraciones para proceder a su reciclado, cumpliéndose la orden sin establecer modo y método adecuado, provocando con esta acción considerables e irrecuperables pérdidas para el conocimiento del patrimonio histórico de la provincia.

Todo ello hacía que la Diputación emplease un escudo fundamentado en la tradición - utilizándose en sellos, escritos y documentos oficiales – sin que se observase rechazo o repudio por los ciudadanos conquenses. Habría sido inadecuado su uso y existencia si estos no lo hubiesen aceptado.

La Comisión de Educación, Deporte y Turismo aportó – sobre el asunto – una fotocopia de la portada de un tomo del Diccionario de la Administración Española del reconocido jurista burgalés Marcelo Martínez Alcubilla, correspondiente al anuario legislativo del año 1876, donde se ve el escudo conquense que es coincidente con los cuatro símbolos usados hasta la fecha, excepto en la colocación del pino de sinople y el Fuero de Cuenca que están invertidos en su colocación, respecto al que se estaba utilizando hasta 1975.

Según lo anteriormente expuesto el Pleno toma por unanimidad el acuerdo de “El reconocimiento del escudo de la Provincia de Cuenca en la forma que el uso y la tradición lo han consagrado, concretándose la corona que proceda para su utilización oficial por la Excma. Diputación Provincial”. Sobre ella era donde más dudas tenían los diputados provinciales, según se considerara el que se encontraba en el frontispicio de la fachada principal – ejecutado en mármol de Carrara por Andrés Liria – o por el contrario él que se exponía en el Salón de Plenos, más parecido éste al que se usaba en aquellos años con idénticos florones en su remate.

Se eleva escrito del acuerdo a la Dirección General de Administración Local dependiente del Ministerio de la Gobernación.

Igual decisión se toma para la adopción de la bandera de la provincia como posteriormente se verá.

La Diputación Provincial de Cuenca estaba formada por:

  • Presidente: Alfonso Muñoz Durán
  • Vicepresidente: Alejandro de la Cruz Armuña
  • Diputados: Francisco Hermosilla López

    Sebastián García Herráiz

Manuel Cruces Santiago

Rafael Álvarez Torrijos

Desiderio González Ferreros

Julián del Olmo Ladrón de Guevara

Ambrosio Monteagudo de Miguel

Francisco Manzanares González

Marciano Gómez Sancho

Francisco Vázquez Hoys

  • Secretario: José María Palop Marín

 

Es en el pleno de la Corporación, al inicio del verano (27-6-1975) cuando Muñoz Durán en su condición de presidente da cuenta en el punto 11.4 de haber efectuado una visita y “haber sido recibido con toda amabilidad por los Sres. Presidentes y Secretarios de la Real Academia de la Historia” coincidiendo en el interés porque fuera aprobado el dictamen con rapidez en sesión de la Academia que presidía Jesús Pabón y Suarez de Urbina – fallecería un año después -  con el anhelo de poder estar expedito en el “Dia de la Provincia” de ese año.

La víspera de San Mateo de 1975 figura el orden del día en sesión ordinaria el punto 6.4 – Escudo de la Provincia.

Se transcribe el dictamen emitido por la Real Academia de la Historia elaborado por Dalmiro de la Válgoma y Díaz-Valera, secretario perpetuo, abogado e historiador dedicado plenamente a la genealogía heráldica, casado con la escritora Elena Quiroga de Abarca, señalando concretamente “ que las armas de la Excma Diputación de Cuenca quedarían organizadas como sigue:

Escudo cuartelado

Primero, a su vez cuartelado, primero y cuarto de gules, el castillo de oro. Segundo y tercero, de oro, el león rampante, de gules.

Segundo, de gules, cáliz de oro sumado de estrella de plata.

Tercero, de plata: el pino de sinople.

Cuarto, de azur: un libro  - El Fuero de Cuenca- de oro

Al timbre, corona real cerrada.

Aceptado en su totalidad se decide solicitar a la Dirección General de Administración Local, organismo competente para ello, el reconocimiento oficial del escudo.

A finales de octubre (30-10-1975), previa convocatoria se celebró el pleno mensual informando el presidente en el punto 10.5 – “Aprobación Escudo Provincia” de haber leído en la prensa (¡qué curioso!) lo tratado en el último Consejo de Ministros de carácter decisorio “la aprobación reconocimiento oficial del nuevo escudo heráldico de la provincia, aunque faltaba la publicación en el Boletín Oficial del Estado, hecho que se produjo en el número 269 de 10-11-1975 donde figura el decreto 2872/1971 firmado por Juan Carlos de Borbón, Príncipe de España, por haber asumido el día 28 interinamente, por segunda vez la Jefatura del Estado ante la situación de suma gravedad del General Franco,  y José García Hernández, Ministro de la Gobernación – también era vicepresidente del Gobierno – Se adjunta copia donde puede apreciarse un error en el año 1971.

En consecuencia y con motivo de la aprobación del escudo de la provincia conquense y según acuerdo, se editó un díptico donde en una página se reproducía el escudo y en la otra la descripción detallada del mismo, con el fin de dar la mayor difusión del mismo.

 

LA BANDERA

Es un símbolo claro de identificación, comunicación y respeto de los pueblos, que ha existido desde remotos tiempos que llegan a cifrar los entendidos hace más de 5.000 años a. de C. pero, obviamente, no es un distintivo en la forma que conocemos actualmente. Proviene en principio de China que trasmitirá a los mongoles de Ghengis Khan, pasando posteriormente a la India, Persia y otros países.

Siempre ha sido motivo de orgullo, respeto, pasión, sin faltar en algún caso controversia y exasperación.

Respecto a la bandera provincial fue deseo, al mismo tiempo que el escudo, la idea de legalizarla para que “pueda representar como símbolo lo que la provincia es para sus naturales, así como ocupar el puesto debido junto a las demás en congresos, exposiciones, feria, festividades solemnes o actos públicos, y así sucede  de que actualmente Cuenca ha tenido que abstenerse de figurar al lado de otras provincias, desatendiendo varias invitaciones que para ello se le hacen” según refleja el acta del Pleno de la Diputación de 27 de enero de 1975 como argumento para su solicitud de aprobación al Ministerio de Gobernación y así poder utilizar en representación del territorio conquense.

Entendían erróneamente los diputados que podría ser de “color morado, únicamente, dada la integración de Cuenca en el Reino de Castilla sobre la que luzca el escudo de la provincia, ya consagrado por el uso”.

Si la Real Academia de la Historia emitió un dictamen de como debiera ser el escudo de la provincia, teniendo en cuenta los datos aportados y concluyó con su aprobación según queda dicho, no ocurrió la misma suerte la legalización de la bandera, indicando el informe que un buen número de provincias españolas carecen de bandera “sin duda en sumisión a preceptos de la Casa de Austria que ordenaban prescindir de banderas y pendones, ya de decaída representación, lograda la unidad nacional”.

Aunque la Academia no es favorable a su aprobación, recuerda que siempre que el organismo competente estimase su autorización se debiera tener en consideración lo siguiente:

    • No debería ser de color “carmesí” (se omite en el pleno)
    • Nunca “morada” porque nunca fue el color morado de Castilla, aunque a veces así se cree (igual omisión)
    • Sería de los esmaltes del escudo de Cuenca, es decir oro, plata y gules en ambas fajas.
    • Sobre las fajas estaría el blasón provincial de dimensiones que manifiesten su verdadera identidad.

Nada se dice en actos posteriores sobre este asunto, por tanto la provincia de Cuenca tiene su escudo pero carece de bandera como insignia que la represente.

         Cuenca a 19 de abril de 2016