EL DESPRENDIMIENTO DE UNAS RISCAS DETRÁS DE LA CATEDRAL

Antonio Rodríguez Saiz


Durante mucho tiempo, diría siglos, han existido expresiones que aludían a la ciudad de Cuenca, a veces sin nombrarla, con mejor o peor deseo. En la actualidad hay expresiones o dichos que yacen en el desván del olvido mientras surgen otras nuevas; cierto es, aunque no sirva de lenitivo, que en ocasiones no son exclusivas de la ciudad del cáliz y la estrella.

Una de ellas, está sí amable y complaciente es referida a la topografía conquense: “Cuenca no se hizo para ciegos”. Referida no sólo entre la gente popular sino también por eruditos y escritores como Muñoz y Soliva, Luis Martinez Kleiser y otros.

Sin entrar en comparaciones sobre los bellos e inimitables rincones  de la capital conquense, difícil de elegir me causa especial y  verdadero placer la visión desde el actual Puente de San Pablo (construido anteriormente en piedra el siglo XVI). que ofrece un auténtico agrado y contento admirar sur verticales rocas, vegetación, edificios históricos singulares y hasta el corto río Huécar con agua que desde el pequeño manantial de Ojo de Mejia al este de Palomera circula camino del Remedio (Trinidad) para unirse al Júcar, regando las huertas de los hocinos en las laderas y partes bajas de la hoz. Hocinos que el canónigo y maestrescuela de la catedral, Sebastián de Covarrubias en su famoso Tesoro de la Lengua Castellana o Española (1611) define, “quebraduras angostas y hondas que de una parte y de otra tienen montaña y por baxo corre algún río, como en Cuenca las hoces del Júcar y Huécar, por ser como gargantas por las cuales el aire corre acaudalado y recogido”.

En esa contemplación pausada, sosegada y tranquila viene a mi mente algún suceso ocurrido presente en la memoria y otros conocidos por lecturas y relatos escuchados hace tiempo.

A título de ejemplo mencionaré brevemente el desprendimiento en la Hoz del Huécar de un bloque de piedra de más de 1500 m/3 ocurrido el 18 de marzo del año 1931 en el terreno del hocino propiedad del conde de Toreno (7º conde), ya anunciada la posibilidad que ocurriese sin poner los medios para evitar destrozos, afectando también a la casa  del pedagogo y profesor de la Escuela Normal, Luis Bonilla, afortunadamente solamente hubo daños materiales.

De mayor magnitud fue el desprendimiento de una roca, aún visible, el día que la iglesia católica celebra la festividad de la Inmaculada Concepción del año 1947.Una roca de más de 5.000 toneladas causó una  auténtica catástrofe al inicio de la subida al Convento de San Pablo (actual Parador Nacional de Turismo),falleciendo cuatro humildes personas que se cobijaban en las cuevas existentes en ese lugar.

De ambos sucesos ya me he referido con más amplitud en anteriores artículos.

Por último, me referiré al desprendimiento de unas riscas a las cinco y media de la tarde del día 13 de febrero de 1.888 detrás de la catedral basílica de Cuenca que ocasionaron desperfectos en algunas dependencias posteriores del primer templo de la Diócesis agravando y acelerando severamente la ruina del Puente de San Pablo, principalmente la parte del mismo más cercana a la ciudad.

Cuando la primera autoridad municipal en ejercicio tuvo conocimiento  de  “haberse desprendido grandísimos trozos de riscas en las inmediaciones del Puente de San Pablo” se presentó en el lugar del suceso y observó la certeza y magnitud de lo ocurrido, que no había producido victimas humanas pero sí obstruido  e interrumpido la vía de comunicación para acceder a los hocinos y por el lado opuesto la parte del camino en dirección al molino de San Martín (junto al río Huécar), Puerta de Valencia y el terreno de La Plazuela que se utilizaba para recreo y esparcimiento de los conquenses, situada a la derecha de la primera de las servidumbres indicadas.

Este suceso infausto y desgraciado llevó consigo igualmente la destrucción de la mayoría de los árboles allí existentes y asientos que estaban en La Plazuela donde una de los grandes trozos de riscas quedó allí depositado.

Con prontitud se comprendió que los graves efectos de la trepidación  y  fuerte sacudida por la gran risca desprendida podría haber aumentado y agravado el estado actual que se encontraba desde hacia años el  Puente de San Pablo, ordenando el alcalde en funciones, Eusebio Sanchiz Bono ( n. Villar de Cañas) a título personal que no se transitase ni se circulase por la  parte de arriba del mismo ni tampoco por debajo de él, así como por el camino inferior, debido a su estado según lo referido  con  anterioridad sin que fuese impedimento para que posteriormente la Corporación Municipal acordase lo que procediese hacer.

Con carácter de urgencia se convocó al día siguiente a las diez del mañana pleno extraordinario y así decidir conforme a la lógica en este tipo de situaciones.

La convocatoria de acuerdo con lo establecido fue hecha por el primer teniente de alcalde y presidente del Ayuntamiento por ausencia del titular, Eusebio Sanchiz Bono, profesionalmente comerciante (pastelero) y propietario; como dato reseñable y breve añadir que era padre de Rogelio Sanchiz Catalán, reconocido archivero, bibliotecario, escritor de temas conquenses y gran impulsor de nuestras tradiciones especialmente de la Semana Santa.

Al pleno extraordinario, algo menos de dos horas de duración, junto con el presidente asistieron el segundo teniente de alcalde, Eustaquio Lucas Martínez Rozas( que  fue oficial de sala 2º de la Audiencia Provincial; Ramón Torres Carretero (profesor de Psicología elemental y Derecho usual del Instituto de Segunda Enseñanza); Federico Torralba Real ( procurador síndico  y médico de profesión) y seis concejales asistidos por, Dionisio Ramos Poveda, oficial 1º vicesecretario del Ayuntamiento por ausencia del propietario. Timoteo Iglesias Mantecón,que ejerció el cargo durante años con gran eficacia.

De lo presenciado por Sanchiz Bono informó detalladamente a los asistentes al pleno extraordinario donde tuvo lugar una discusión sobre el tema especifico y único tratado. Al término  del mismo intervino el arquitecto provincial, Rafael Alfaro Sánchez Gadeo,  invitado a la sesión en calidad de facultativo superior afirmando  "que efectivamente el hundimiento de las riscas ha perjudicado  en algún tanto la situación ruinosa  del Puente de San Pablo pero que no veía momentáneamente en que se consintiera el tránsito por encima de él, así como creía que debiera prohibirse en absoluto por debajo hasta tanto que en unión de otro facultativo practique un  detenido reconocimiento.

 Después de la intervención del arquitecto, Alfaro abandonó el teniente alcalde presidente la Sala de Sesiones por haber sido llamado por el gobernador civil, Gerónimo Arenas Fernández, que ejerció el cargo de jefe político de la provincia desde junio de 1886 hasta 1889, continuando el pleno ocupando la presidencia, Eustaquio Lucas.

 Hubo dos posturas entre los ediles presentes que fueron sometidas a votación saliendo elegida la primera de ellas por mayoría de votos que era la siguiente:

 “Que se permita el libre tránsito por toda la parte superior del Puente y se prohíba en absoluto por el primero de sus ojos, o sea, por el contiguo a la población, y por el camino que desde dicho Puente se dirige a los hocinos y a la primera huerta de la Hoz”.

 Seguidamente se envió un comunicado al gobernador civil proponiéndole  que con urgencia nombrase a un  ingeniero del cuerpo facultativo de Obras Públicas para que junto con el arquitecto provincial realizase un detenido reconocimiento del Puente sobre si  el  estado de ruina del puente era tan inminente debido a la trepidación ocasionada por el desprendimiento de las riscas que reclamase soluciones inmediatas e igualmente se envió escrito al sobrestante de obras municipales Juan Lucas, que dirigía a los obreros bajo la dirección del arquitecto para que ejecutase el acuerdo provisional adoptado.

 El informe redactado por el arquitecto provincial y el ingeniero jefe, a juicio de los regidores municipales, ofrecía contradicciones, quizás indicaron, involuntaria o inadvertida por lo que necesitó de una nueva redacción

- Que el puente estaba en inminente ruina que será instantánea. Comprendiendo todos los arcos y todos los pilares sin poderse precisar el momento; en opinión de ambos técnicos superiores debe suprimirse totalmente el paso superior e inferior y así se hizo colocando vallas protectoras e indicaciones de prohibición y publicación en el Boletín Oficial de la Provincia, procediéndose a la apertura de una nueva vía de entrada a la población por las cercanías del jardín del rico propietario Sixto Martínez Rozas, próximo al molino de San Martín.

 Los bloques de piedra esparcidos por el suelo fueron retirados por el vecino, Juan Verde, que lo había solicitado, con todo tipo de precauciones y reducidos su tamaño con barrenos.

 Por la proximidad y cercanía del Convento de San Pablo ( convertido en Parador Nacional de Turismo el año 1993) se informó de todo ello al obispo de la Diócesis, Juan Mª Valero Nacarino para conocimiento también del rector del seminario de la prohibición y utilización de la nueva vía por parte de la Comunidad de Colegiales que allí recibían enseñanza desde que este ilustre prelado acondicionara el Convento para seminario menor de alumnos externos (más necesitados), que sólo recibían por allí una comida. Fue ésta una de las primeras actuaciones que puso en práctica el obispo Valero, buen conocedor de la idiosincrasia  de los  conquenses por haber sido antes canónigo lectoral por oposición y rector del Seminario Mayor, desde aquí nombrado obispo de Tuy y posteriormente de Cuenca (1882-1890).       

En definitiva, este nuevo episodio, uno más en la azarosa vida del famoso Puente de San Pablo, hizo agravar más el estado ruinoso que se encontraba desde hacía muchos años y el 29 de marzo de 1895 se produjo la demolición del espectacular puente de piedra con 16 barrenos de dinamita, con gran expectación y presencia de público testigos del triste final.

El 19 de abril de 1903 sería inaugurado el puente de hierro que vemos en la actualidad proyectado por el valenciano José María Fuster y realizado por el inglés George H. Barttle.

                                        

 Septiembre 2022

 

Fuentes consultadas.

Archivo Municipal de Cuenca ( AMC) legajo 1590 expediente 46

Muelas Alcocer,D.  Episcopologio Conquense (1858-1997). Diputación Provincial de Cuenca. 2002

Rodríguez Saiz,A. “ Ruina y demolición del Puente de San Pablo”. Cuencaciudad.Crónica anual de Información    Ciudadana   (2021)Ayuntamiento de Cuenca  pp.17-23

Rodríguez Saiz, A:  “ un suceso anunciado en la Hoz del Huécar” .

“El fielato de la Ventilla y otros”. Artículos publicados en La Tribuna (Cuenca)

Enero 2022