LA FIGURA DE ASTRANA MARÍN Y SU CONDENA POR DELITO DE MASONERÍA

Conferencia pronunciada el 30 de marzo de 2015 en la sede de Ágora Cuenca.

 

¡Áspera España! ¡Dura España! ¡Ingrata España!

Estas palabras fueron pronunciadas por la esposa del escultor Victorio Macho ante un grupo de unas veinte personas cuando recibía sepultura el cuerpo del investigador conquense Luís Astrana Marín en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena de Madrid.

Había fallecido a consecuencia de una embolia cerebral el 4 de diciembre de 1959 pobremente en su domicilio madrileño de la calle Fernán González nº 12.

Breves frases y contundentes recordadas por el poeta Federico Muelas presente en el acto que señalaban y acusaban  del poco reconocimiento a la ingente labor de indudable mérito en el campo de las letras de Astrana Marín. Sin duda reproche cierto y amargo.

Nacido como es sabido en el pueblo conquense de Villaescusa de Haro el 5 de agosto de 1889 y legitimado como hijo de Blas y Astrana Noriega al contraer matrimonio con su madre Juliana Marín Ruíz el 4 de septiembre de 1901.

Gran aficionado a la música desde su infancia estudia en el Colegio de Franciscanos Descalzos de Belmonte el bachillerato, humanidades, filosofía, idiomas, etc. interesándose por las lenguas orientales. Se puede afirmar que en este centro con 11 años llegaba a traducir a Virgilio, Livio, Salustio, entre otros.

De sus vivencias en este centro de la histórica villa manchega publicaría años después su primer libro “La vida en los conventos y seminarios. Memorias de un colegial” (1915).

En la semblanza del autor que hace Domingo Blanco ya señala que “es un hombre suspicaz y terrible si se enfada, y, como buen castellano es capaz de desenvainar su acero por el aletear de una mosca…, pero, asegura que la obra no es ningún libelo, ni esa ha sido la intención del autor. Abundan ella las páginas eminentemente literarias”.

A este libro siguió “El libro de los plagios. Las profanaciones literarias” ( 1920 ) donde denuncia, entre otros, a Julio Cejador por apropiarse de la obra de Fernández Guerra; a Francisco Rodríguez Marín al que llama “ladrón” , lo fustigó duramente y acusó de modificar el original del Quijote con abundancia de anotaciones caprichosas y plagios con una gran fuerza dialéctica y contundencia a este respecto, no quedando exento de su fuerte crítica el escritor enconquensado Luís Martínez Kleiser “muy conocido por rimar ondina con sordina” y que había salido en defensa de Rodríguez Marín.

A Gregorio Martínez Sierra, dramaturgo, por la traducción que hace de Shakespeare  y plagios de un centenar de versos de Moratín.

Del poeta Francisco Villaescusa anota el plagio descarado que hace de un soneto de Luís de Camoes .

No es escapa tampoco Julio Casares asegurando que el diccionario suyo editado por Calleja (“esa casuca editorial” afirma), es una copia del diccionario de la Casa Garnier Frèves de París llamándole  “soficaco”, desvalijador de sabios….

Hasta el mismo Ramón Menéndez Pidal es acusado de plagio y afirma que “no existe una prosa más pedestre y cruel.

Todo ello junto a su libro “ Gente, gentecilla, gentuza” ( 1922) acrecentó el número de enemigos y una imagen no cierta de él, con valores que no pueden dudarse. Se le calificó de suspicaz, terrible si se enfadaba, distraído, soñador, difícil, noctámbulo, satírico, descontento de su época, “un Quijote inadaptado y difícil”, reconcentrado, escéptico, intratable, avinagrado, investigador rectilíneo, inoportuno “Astranilla las gasta así” (Revista Norte) y hasta Dámaso Alonso le dedicó estos versos:

 

“Mi señor don Astrana

miserable criticastro

tu que comienzas en astro

para terminar en rana”.

 

A su favor cito tres definiciones de su figura que considero acertadas, podría reflejar más:

“Sólo era intolerante con los intolerantes, envidiosos y engreídos, con los demás su trato era agradable, sencillo y dedicado” (Amador de Porres).

Los periodistas y escritores conquenses lo llaman “sepultureros de los Cervantistas en España” (Florencio Martínez Ruiz). Y Enrique Domínguez Millán que lo conoció bien diría que “No era Astrana Marín el hombre soberbio y malhumorado era persona cordial, afable, expansiva y con sus ribetes de humorista. Eso sí, era implacable con la pedantería y con la hipocresía”.

Después de sus estudios en la patria de Fray Luís de León prosigue sus estudios eclesiásticos, aunque nunca tuvo vocación religiosa, en el Seminario de Cuenca (ciudad que él llama “Episcópolis”) desde los 16 a 20 años (1906-1909), donde aprendió griego, inglés y teología ampliando sus conocimientos de latín y francés como alumno libre. En la ciudad del Júcar y Huecar participó en tertulias literarias, noches de música, bailes e incluso para ganarse un dinero llegó a tocar en el Casino de la Constancia de Cuenca.

No quiero dejar de reflejar algunas de sus opiniones sobre Cuenca derivados de su paso, por la capital, en aquellos años jóvenes:

“Cada piedra era una reliquia; cada fachada ostentaba una inscripción; cada muro era lugar de una hazaña; suelo que se pisara habíase manchado con sangre generosa; recuerdo que se evocase había repercutido en las páginas de la historia”.

“La ciudad era, en fin, como un libro abierto a la consideración de las viejas edades como la armadura de un museo, como un codiciado pergamino que poseyera una ejecutoria noble…”

 

“La psicología de los habitantes de esta ciudad difícilmente se desentrañaría. Castellanos del abolengo más rancio y puro eran una mezcla de místicos y de guerreros, de monjes y de espíritus vulgares, de dureza de corazón y de sentimientos generosos…”

“Eran, a no dudar, un pueblo rudo, lleno de vigor y fortaleza, quizás el último pilar donde se asentaba la tradición de Castilla…”.

“Tu recuerdo vivirá eternamente en mí y yo venceré a la misma vida y un día abriré mi pecho y te hablaré de amor”, escribiría pasados los años.

Pronto afloró en Cuenca su carácter crítico, polemista y provocador ocasionándole frecuentes ataques, adversidades y resentimientos especialmente de la intelectualidad conquense de la época de principios de siglo XX.

Aunque no fuera él culpable, sino parte de la sociedad levítica imperante en nuestra ciudad tuvo su primer contratiempo en su etapa del seminario de la capital cuando escribió una composición poética en silva en honor de las víctimas de los Carlistas (15/07/1874) de infausto recuerdo en Cuenca que fue publicado en el periódico local de tendencia liberal “El Progreso de Cuenca” (1908) provocando una gran turbación y convulsión en el clero y sociedad conservadora “que lo despreció”. Después el diría “me indispuso con media ciudad”.

Cuatro años después (1912) ocurrió otro episodio con motivo de los Juegos Florales en Cuenca. Bajo el pseudónimo de “Virtus” se presentó Astrana Marín al premio con la poesía titulada “A Cuenca” que no fue premiada, censurando con dureza y severidad en “La Información”, al jurado calificador, a la obra premiada (“Romance hortaliza” llegó a calificar así el poema) y a su autor Benito Blanco. No faltó tampoco la ocasión para hacer lo mismo con Pilar de Cavia (hermana del famoso periodista) asidua en la prensa local y afincada en Albalate de las Nogueras, que obtuvo el segundo.

 

Tan joven Astrana no era aún consciente que no había sido llamado por el arte de componer versos, sino, como más tarde se vería, por el difícil mundo de la investigación rigurosa en búsqueda del conocimiento y la verdad fundamentado en datos copiosos, fruto de su entrega y dedicación sin más apoyo que su esfuerzo, inteligencia, formación y dedicación desde que se estableciese en Madrid, donde alternó la investigación con artículos y ensayos.

Su nula vocación religiosa, sucesos ocurridos, discrepancias con el canónigo Magistral, entre otros, fueron motivos suficientes para despedirse Luís Astrana Marín del Seminario conquense y de la capital, donde estaba enamorado de la mujer que más quiso, “Babet”, según manifestó en ocasión posterior: “tu recuerdo vivirá eternamente en mí, y yo venceré a la misma vida, y un día abriré mi pecho y te hablaré de amor”.

Ya en Madrid traduce a Shakespeare (1929) publicando a lo largo de su vida muy interesantes trabajos sobre Quevedo, Lope de Vega y Séneca.

Llega su gran obra “Vida y ejemplar obra de Miguel de Cervantes Saavedra”, siete volúmenes (1948-1958) de mil páginas cada uno, aportando más de mil cuatrocientos documentos inéditos, arrojando la verdad sobre muchos errores que hasta esa fecha se habían instalado en la literatura española.

Como curiosidad se sabe que el Rey Juan Carlos I regalaba a sus distinguidos visitantes esta obra.

Por aquellas fechas en algunos círculos intelectuales debido a sus interesantes y continuados trabajos se pensó en nombrarle miembro de la Real Academia Española de la Lengua donde con anterioridad ya había dicho “¿quién no ha de ver en limpia, fija y da esplendor sino la muestra de un establecimiento de limpiabotas”?, aprovechando también para decir “que se nombró académico al mastodonte de Don Mariano Catalina por la única razón de que lo fue su tío el elegante Don Severo” (ambos conquenses). Hombre difícil al fin que le perjudicó notablemente durante toda su existencia.

 

“Astranilla es insidioso”,” era como un Quijote inadaptado y difícil” se decía. Pese a ello se reconocieron cualidades y valores indudables. Por encima de todo queda una magna labor investigadora junto con su gran amor y dedicación a las letras. No dudo que puede ser motivo para una nueva sesión por persona estudiosa y conocedora de su magna obra, que no es mi caso.

Quiero dedicar las siguientes líneas a la constancia documental de Astrana Marín como miembro de la Logia Masónica situada en la Calle Conde de Aranda nº 97 de Madrid.

Hace tiempo que cuando leía retazos de la vida interesante y controvertida del culto Astrana Marín observaba que en sus biografías se obviaban su condición de masón o de una forma ligera, con indicios y conjeturas, se suponía. Ello hizo que mi curiosidad me llevase a buscar datos sobre el hecho, encontrados felizmente el año 2004 en el Archivo General de la Guerra Civil Española. Sumario 642-44 contra Luís Astrana Marín por delito de masonería y condenado a DOCE AÑOS Y UN DÍA DE RECLUSIÓN MENOR E INHABILITACIÓN ABSOLUTA A PERPETUA.

Debo confesar antes de entrar en el relato de su contenido que junto a la satisfacción que me produjo tener en mi poder copia de la amplia documentación, más de sesenta páginas, me dolió profundamente su lectura por la pena impuesta, por tan tenue y poco consistente acusación, donde no veo por ninguna parte el motivo para el calvario que padeció hasta su muerte por la sentencia que, como veremos, adolece de algo tan fundamental como justicia. Al menos es mi humilde opinión que subrayo. Sin duda ello le privó de reconocimientos, prebendas de la vida oficial ayudando a ello su forma de ser y estar.

En aquella época la masonería y el comunismo se persiguió mucho en España. El mismo General Francisco Franco llegó a publicar varios artículos sobre la masonería y sus peligros en el diario “Arriba” con el pseudónimo Hakin-Boor y Jakin de Boor que son los nombres que están inscritos en las columnas de entrada de los templos de la masonería.

 

Debo indicar algunos datos que pudieron llevarle a esa situación al polígrafo e investigador conquense. Me cuesta considerarlo que así pudiese haber sido pero no por ello voy a dejar de reflejarlo:

 

-       Comenzó a escribir en periódicos de tendencia izquierdista.

-       Su amistad con Marcelino Domingo Sanjuan, Ministro de Instrucción Pública y de Agricultura en la Segunda República Española.

-       Durante la sublevación de Jaca escondió a Marcelino Domingo quien lo nombró Patrono de la Biblioteca Nacional, sin recibir por ello, remuneración alguna (en la Guerra Civil, llegó a dormir en ella una noche por miedo a los milicianos). Es posible que Marcelino Domingo fuera el impulsor para que se hiciese masón.

-       Gran amigo del editor Reus, del Partido Radical.

-       “Este Franco nos va a llevar a la catástrofe” expresión que dijo al pasar por el Cuerpo de Guardia del Ministerio de la Guerra.

-       Por su primer libro, La Vida en los Conventos…, se le consideró “librepensador”

 

El Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo solicitó a la Dirección General de Seguridad información sobre el ilustre escritor conquense manifestando el 22/05/1944 que en la Delegación Especial del Estado para la Recuperación de Documentos de Salamanca existe una ficha que dice así:

 

“ ASTRANA MARÍN LUIS: - LOGIA: CONDE DE ARANDA 97.- En el Boletín Secreto de la Gran Logia Española, la nº 3, de julio de 1934, página 9 aparece “ como iniciado”.

 

 

Según la Ley 1 de marzo de 1940 sobre Represión de la Masonería y del Comunismo en el artículo séptimo dice que aquellos que hubiesen pertenecido a la masonería debían de hacer una declaración de retractación en el plazo de dos meses.

La Logia mencionada, según mis fuentes, tuvo una corta existencia, exactamente de 1933 a 1935 constituida en el seno de la Gran Logia de España, (estructurada en seis provincias masónicas) siendo los testimonios sobre su actividad muy escasos.

No deja de ser curioso que el mencionado escrito se refleja que ya en Madrid desde 1912 escribió en el periódico “Iberia” distinguiéndose durante los años de la 1ª Guerra Mundial por sus campañas germanófilas, continuando su colaboración, cuando desapareció el citado periódico, “El Imparcial”, y que por aquellas fechas del informe policial (1944) ya escribía en el diario monárquico ABC colaboración que se prolongaría hasta su muerte en 1959.

Es curiosa la descripción que hace el documento con el que se inicia el expediente en el sentido de afirmar que nunca estuvo afiliado a ningún partido político, ni organismos sindicales, ni existencia de constancia de ser desafecto al régimen franquista (aunque de nada le sirvió, sino por el contrario “ figuró entre los periodistas amantes del orden exaltando los principios y valores nacionales asegurando al final del mismo que incluso en la Guerra Civil fue perseguido y tuvo que refugiarse en una embajada, constando en documento que pertenecía a Falange desde abril de 1936.

Con fecha 28 de junio de 1944 se dicta Providencia para que el expediente seguido a Astrana Marín pase al Juez Instructor nº 3 por incoación de sumario cumpliéndose al día siguiente la orden del Tribunal que presidía el General Saliquet.

Nueve días más tarde fue informado el polígrafo e investigador conquense ya con cuatro hijos y casado con Carmen Martín San Eustaquio sin bienes y viviendo austeramente.

 

El Vocal-Ponente del citado Tribunal Especial participa en escrito de 19 de agosto de 1944 que sobre el encartado “no ha aparecido hasta la fecha documento alguno en el que figure la firma del referido individuo, ni de él existen otros antecedentes que los consignados en el certificado…”. En el certificado tampoco figura nombre simbólico,  grado masónico, ni fecha de exaltación al grado segundo. Para más abundamiento en escrito (secreto) del vocal-ponente del Tribunal se afirma que no ha aparecido la firma del encartado en ningún documento (19/08/1944) lo que hubiese sido prueba concluyente.

En el pliego de cargos como resultado del sumario se le acusa de:

1.- HABER SIDO INICIADO EN LA MASONERÍA EN LA LOGIA “CONDE DE ARANDA Nº 97” DE MADRID EN EL PRIMER TRIMESTRE DE MIL NOVECIENTOS TREINTA Y CUATRO.

2.- NO HABERSE DADO DE BAJA

3.- NO PRESENTAR RETRACTACIÓN.

A estas tres acusaciones tenía que contestar en el plazo de veinticuatro horas y así lo hizo.

Figura en el expediente el Pliego de Descargos de Astrana Marín hecho a mano con letra muy pequeña, clara y cuidada, remitiéndose a sus declaraciones anteriores.

No deja de sorprender, probablemente, por el hecho en sí unido al momento político en que se produce que añada Astrana a su favor “que jamás ha sido iniciado en la Masonería ni ha tenido nunca el menor interés por conocer tan repugnante secta, ni oyó hablar en su vida de tal logia “Conde de Aranda”. Y entre otras cosas alude que no podía pertenecer a la masonería porque él de siempre, por tradición hidalga de su casa (posee ejecutoria concedida por Felipe IV) ha sido, es y será un ferviente católico, que asiste a misa con frecuencia” subrayando una vez más que “debe obedecer a una equivocación… sea a chantaje de los masones… o bien sea confundiéndole por asociación similar de apellido con los muchos Pastranas que andan por ahí”.

Expresa ser ferviente católico, apelando a su confesor si se considera conveniente y declara a su favor las gestiones que hizo ante el Marqués de Lozoya y Antonio Tovar (Director General de Enseñanza Profesional y Técnica) para las obras de conservación de la Iglesia de su pueblo, Villaescusa de Haro que en la época de la acusación ya se estaban realizando.

Continúa el pliego de descargos Astrana Marín donde afirma que “darme de Masón en 1934 es el colmo de la necedad”, siguiendo con el detalle de libros y artículos publicados como pruebas a su favor.

Aportó certificado de pertenecer a Falange desde abril de 1936 firmado por el entonces todopoderoso en Cuenca paisano y amigo suyo José Hermosilla Jiménez jefe de F. E. y de las J.O.N.S en el partido de Belmonte y afectuosísima y cariñosa carta donde refleja su cariño y afecto a Astrana, además de su falangismo de primera época.

Otro de estar encuadrado en la quinta legión bandera de deporte fechado en Madrid el 20 de julio de 1939 firmado por el Subjefe Francisco Briones. Ídem nombrándolo jefe de la Casa nº 12 de la Calle Fernán González de la capital de España (26/02/1943).

No falta escrito del director de ABC Marqués de Luca de Tena a su favor, periódico donde tantos años escribió.

Termina el pliego de descargos fechado en 19/09/1944 con el epitafio que hizo a Jose Antonio cuando fueron llevados sus restos a El Escorial, no sin antes declarar “yo pertenezco a Falange (Camisa Vieja) cuando era un heroísmo ser falangista, ayudando económicamente a falangistas en la cárcel”.

Dice así el epitafio:

            “Yace aquí Jose Antonio caminante,

             sobre la alta meseta castellana;

            soñó a España imperial y soberana,

            y del imperio gozará triunfante.

            Las floridas palmeras de Alicante

 ciñéronle inmortal palma cristiana

y en los pinos de Herencia se desgrana,

a la morada luz, llanto incesante.

Reverencia estos yugos y estas flechas

críbelos de laurel, mirto y acanto

y venera esta tumba esclarecida;

mientras contempla el Guadarrama santo

los vientos desatados en endechas

y la nieve en sus cumbres encendidas”.

 

El 3 de octubre de 1944 se reunió el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y del Comunismo para ver y fallar la causa instruida por el Juzgado Especial nº 3 contra Luís Astrana Marín, quien se ratificó en sus declaraciones anteriores, porque según él a no ser masón no tuvo que darse de baja ni presentar retractación alguna, pero el Fiscal elevó a definitivas las conclusiones provisionales al tiempo que el procesado, lógicamente pidió su absolución.

En la misma mañana se dictó Sentencia Sumario 642-44, causa 10.343 condenando “al procesado LUÍS ASTRANA MARÍN, como autor de un delito consumado de masonería, sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal a la pena de DOCE AÑOS Y UN DÍA DE RECLUSIÓN MEJOR Y ACCESORIAS LEGALES DE INHABILITACIÓN ABSOLUTA PERPÉTUA PARA EL DESEMPEÑO DE CUALQUIER CARGO DEL ESTADO CORPORACIONES PÚBLICAS U OFICIALES, ENTIDADES SUBVENCIONADAS, EMPRESAS CONCESIONARIAS, GERENCIAS Y CONSEJOS DE ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS PRIVADAS, ASÍ COMO CARGOS DE CONFIANZA, MANDO Y DIRECCIÓN DE LAS MISMAS, SEPERÁNDOLE DEFINITIVAMENTE DE LOS ALUDIDOS CARGOS.

Siguió una providencia el día 7 del mismo mes decretándose la prisión atenuada “con la obligación de presentarse los días: 10, 20  y 30 de cada mes ante el Tribunal”, notificándose al interesado en la misma fecha.

Astrana Marín remitió recurso al Consejo  de Ministros reiterándose en sus anteriores manifestaciones (12/10/1944) pidiendo  de no ser posible la absolución total la conmutación de la pena por la de inhabilitación y separación que sugiere al Gobierno.

La obligación impuesta de presentarse los mencionados días entrañaba cierta dificultad en su meritorio trabajo que lo tenía profundamente absorbido por aquellas fechas:

Visitas, decía, a los archivos de Protocolos de España, archivos en diversas parroquias de pueblos, conferencias fuera de la capital de España, etc. Solicitó, debido a su gran actividad, seis meses de permiso para eximirle de presentarse en las fechas indicadas, reiterando esta solicitud en varias ocasiones, accediendo siempre a ello el Tribunal, pero teniendo que presentarse a la autoridad local al llegar a las poblaciones.

Se llega al 16 de junio de 1947 cuando firma una diligencia de notificación donde se comunica la aprobación de la propuesta de conmutación de pena reduciéndose a INHABILITACIÓN Y SEPARACIÓN (SEGÚN LEY DE MARZO DE 1940 ARTÍCULO 8) CESANDO EN LA OBLIGACIÓN DE PRESENTACIÓN PERSONAL QUE DEBÍA HACER.

Casi enlazando con esta fecha, el 22 de junio de ese año muy pocos días después el pueblo de Belmonte le hace entrega del título de HIJO ADOPTIVO dedicándole una calle y expresándole su gran cariño desde su época de estudiante en el Convento de Franciscanos de Belmonte, y con su “promesa al pueblo de pagar esta deuda de gratitud con una biografía monumental de Fray Luís de León, el mejor y más excelso de los hijos de Belmonte, honra de una religión y un siglo”.

Transcurridos unos años desde la conmutación de la pena funda en Madrid 25/07/1953 la Sociedad Cervantina que presidiría hasta su muerte para “fomentar el conocimiento de la vida y de las obras del inmortal autor del Quijote” según reflejan sus Estatutos. Junto a Astrana Marín se unen una gran nómina de personajes importantes de la vida intelectual española. Sería nombrado poco tiempo antes de morir presidente perpetuo (19/05/1959).

Cuenca no suele ser muy agradecida con sus hijos solamente hay que echar mano de la memoria, pero en algunas ocasiones se levanta y cumple con su deber. Así ocurrió un ya lejano día de julio de 1956 cuando el alcalde Jesús Moya Gómez (¿para cuándo un reconocimiento a su labor, ideología aparte?) convocó un pleno extraordinario “a fin de reunir tributo de admiración a Don Luís Astrana Marín, presente en el acto, resaltando en el mismo pleno su gran figura intelectual.

En dicho acto el investigador conquense propuso que se editase una biografía de Fray Luís de León, acogida con entusiasmo, donde se comprometía a hacer con aportación de un gran caudal de interesantes datos sobre su figura “en condiciones económicas harto ventajosas para el Ayuntamiento como desinteresada gracia consecuencia de su hacendado conquensismo” se diría en aquella ocasión. ¿Qué pasó con esta biografía? Al fallecer la tenía muy avanzada. También gran cantidad de documentos que pertenecían a los archivos de la patria chica de Fray Luís y de la capital conquense.

Ayuntamiento conquense, familia del inolvidable polígrafo e investigador ¿qué dicen y saben sobre este asunto?.

Además llegó a trabajar sobre un tema muy interesante titulado “Cuenca en la vida y en la obra de Cervantes” ¿en qué estadio quedó? Sólo quiero mencionar aquel homenaje a Don Luís Astrana Marín en el recinto de la derruida Iglesia de San Gil el 8 de septiembre de 1956 bautizado con el nombre  que aún perdura “Jardín de los Poetas” y digo que mencionar sólo porque formando parte de AGORA CUENCA Enrique Domínguez Millán con más autoridad que yo nos hablará de este acto. Invitado está, máxime si se tiene en cuenta que a Enrique le encargaron la organización del homenaje que hizo, con gran acierto y éxito según las crónicas y testigos presenciales con quienes pasados los años pude hablar sobre el evento.

 

Deseo terminar porque lo importante es el coloquio que va a iniciarse al final de mi intervención, pero antes es mi profundo deseo expresar que la figura de Luís Astrana Marín permanezca y aumente en el recuerdo de quienes aprecian la cultura y muy especialmente a nuestros clásicos  por su gran e ingente labor.

Reconocimiento que debe ser máximo entre los conquenses por tan insigne paisano y de quien no dudo tenemos, al menos un poco, en el olvido al investigador ilustre

La calle que lleva su nombre se encuentra actualmente en estado deplorable desde hace años. Sus dos edificios emblemáticos, la Escuela Normal de Magisterio convertido en solar, el otro edificio Instituto Alfonso VIII desaparecido del lugar, ¿hasta cuándo?

Por otra parte el Colegio Público que llevó el nombre de “Astrana Marín” no figura en el nomenclátor de centros educativos de Cuenca, borrado del mismo hace unos años por incomprensible decisión. Si figura en mi hoja de servicios al Estado. Durante siete cursos impartí clases de Lengua y Literatura Española en el centro, coincidiendo con el inicio de la Educación General Básica en España.

Termino por el principio ¡Áspera España! ¡Dura España! ¡Ingrata España!

 

Cuenca, 23 de febrero de 2015.

 

 

 

Fdo. Antonio Rodríguez Sáiz