Antonio Rodríguez Saiz
LAS FIESTAS DE SAN JULIÁN ENTRE LA PREOCUPACIÓN Y LA ALEGRÍA
Antonio Rodríguez Saiz
“Y aquí estamos ya rompiendo con la vida diaria, quebrando nuestro acontecer durante unas fechas, volviendo el ayer a nuestro encuentro, para participar en los actos religiosos y profanos que se ofrecen en estas fiestas para dar paso a la alegría, diversión y convivencia que es también respeto a Cuenca y a los que en ella viven esparciendo ánimo y espíritu haciéndolo más agradable en el trato y condición “.
Esta frase tomada del Pregón de la Feria y Fiestas de San Julián 1988, que tuve el gran honor de pronunciar en la iglesia de San Miguel lugar privilegiado en la Hoz del Júcar, hace ya casi cuatro décadas, vuelve una vez más de actualidad cuando el mes de agosto dobló su hoja del calendario.
Desde el año 1.965 la ciudad de Cuenca celebra este mes las fiestas patronales en honor del obispo San Julián, de origen toledano mozárabe, que rigió la diócesis durante diez años (1.198- 1.208).
Hasta entonces, las fiestas se habían celebrado el mes de septiembre como expresa el documento en contestación a la petición del cabildo catedralicio solicitado, para que el 5 de septiembre de cada año se hiciese celebración solemne de San Julián, igual que la festividad del mes de enero.
Fue un breve pontificio, emitido el 5 de junio del año 1.551 por el papa Julio III, que se conserva en el archivo catedralicio y traducido al castellano dice así: “ transferimos la fiesta de San Julián y su celebración con todos sus privilegios e indulgencias a 5 de septiembre en el cual día de aquí en adelante, por todos los tiempos que vendrán vosotros y los amados hijos del Clero y pueblo de la Ciudad y Obispado dichos seáis obligados a celebrar la dicha fiesta del Bienaventurado San Julián “.
Hace ahora seis años el Ayuntamiento de Cuenca tomo la acertada y necesaria decisión de suspender la Feria y Fiestas de San Julián, también las de San Mateo, por la verdadera situación existente de gran preocupación, ocasionada por la enfermedad del coronavirus muy contagiosa. Era, según el alcalde Darío Dolz, “un ejercicio de
Motivo diferente fue el año 1.914 cuando comenzó la Primera Guerra Mundial o Gran Guerra, el día 28 de julio de aquel año. Eduardo Dato, presidente del Consejo de Ministros decidió la neutralidad de España en el conflicto bélico de enormes consecuencias (1.914-1918), que fue respaldada por el rey Alfonso XIII: “El Gobierno de S.M. se cree en el deber de ordenar la más estricta neutralidad a sus súbditos con arreglo a las leyes vigentes y a los principios del derecho público internacional”.
La Corporación Municipal de Cuenca envió, por ello, una felicitación al Gobierno de S.M. indicando el deseo que persistiese en esa actitud tan patriótica.
Tres semanas después de iniciada la Primera Guerra Mundial el Ayuntamiento celebró pleno (19 de agosto ) con ausencia del alcalde y presidido por el 2º. Teniente de alcalde con asistencia de los concejales, Baltasar Jiménez Zapatero y Eusebio Martínez Navalón, actuando de secretario en funciones López Malo, por indisposición del propietario, Timoteo Iglesias Mantecón.
Dos días antes se había tenido que suspender el pleno previsto por no haberse presentado ningún concejal.
En la sesión del día 19 el concejal, Martínez Navalón “propone la supresión de los festejos en las próximas ferias de San Julián en atención a la gravedad de las circunstancias creadas por la guerra Europea que puede repercutir en el precio de las subsistencias y paralización del trabajo, estima que debe destinarse el crédito de festejos a crisis del trabajo“.
Por la presidencia se consideró digna de ser tenida en cuenta la razón expuesta, pero le parece lo más correcto que debe dejarse para estudio y decidir en la siguiente sesión plenaria. Sin duda, también consideraría la falta de asistencia sin justificar y de respeto por parte de aquellos ediles que representaban a los conquenses.
Así se hizo una semana después, en 2ª convocatoria, con la presencia del alcalde, Eduardo Moreno Ortega ,1º teniente de alcalde, Rafael Blasco Cobo y tres concejales, estimando la propuesta del concejal Martínez Navalón y acatando lo reflejado en la circular recibida, en el mismo sentido, enviada por el gobernador civil, Ramón Peris Martínez que lo era desde abril de ese año, después de cesar en Soria del mismo cargo.
En ese documento despachado por la primera autoridad provincial se ordenaba la suspensión de todos aquellos acuerdos municipales que originasen gastos dedicados a festejos con la finalidad de evitar, en lo posible, la alarmante crisis obrera que iba a ocasionar la guerra europea.
Al ser de obligado cumplimiento, el Ayuntamiento se abstenía de pagar y a autorizar desembolso alguno de dinero destinado a las fiestas patronales de San Julián. Con esta medida indicaba la circular, “se persigue el fin loable de facilitar medios de vida al obrero preocupándole su empleo en obras municipales aumentando los créditos de éstas”.
Igualmente se constituyó un Junta Provincial formada por las principales autoridades de Cuenca, con la misión de recaudar recursos para paliar los desastres ocurridos por la guerra. Con este fin se instaló una tómbola los días 4 y 5 de septiembre recaudándose 1.431’50 pesetas, cantidad que fue destinada para socorro de los repatriados conquenses.
Tenía previsto y comprometido la Corporación Municipal destinar 5.000 pesetas para festejos que, a propuesta del alcalde Moreno Ortega y por unanimidad de los concejales presentes, se acordó destinar 2.500 pesetas para “material de obras por administración” y la misma cantidad en “obras para crisis del trabajo “
Igualmente se constituyó una Junta Provincial, presidida por el gobernador civil y como miembros de la misma autoridad de Cuenca, cuya función era recaudar fondos para paliar los desastres ocurridos por la guerra.
Con este fin se instaló una tómbola los días 4 y 5 de septiembre, donde se recaudaron 1.431’50 pesetas, importe que fue destinado para socorro de los repatriados conquenses.
Esta suspensión de fiestas patronales tenía un precedente próximo, cuando el año 1.909 el presupuesto que estaba aprobado para gastos de fiestas fue anulado y destinado para premios en metálico a los soldados de Cuenca con acciones importantes en la Guerra del Rif o 2ª Guerra de Marruecos, un durísimo conflicto al sublevarse las cabilas rifeñas contra la administración Hispano Francesa.
No faltaron en el verano de 1.914 solemnes rogativas en la catedral por iniciativa del obispo Wenceslao Sanguesa y Guía de acuerdo con el cabildo, pidiendo por el cese y fin de los desastres ocasionados por la Gran Guerra
Una noticia triste conmocionó a los católicos, fue la muerte el 20 de agosto del papa Pio X, después venerado santo por la Iglesia católica.
Por lo anteriormente expuesto, los festejos prácticamente quedaron reducidos a los organizados por los empresarios de los teatros y plaza de toros que, aunque no tenían precios excesivos, sí fueron lo suficiente para que las clases populares tuviesen escasos sitios de diversión gratuita.
Sí hubo actos religiosos, como era costumbre, asistiendo gran parte del vecindario a las celebraciones de fe y culto a la figura del patrón San Julián.
El día 4 de septiembre actuó en el Teatro Liceo de la capital la compañía dirigida por el primer actor Luis Echaide, que ya tenía acreditado en España un reconocimiento público como artista, igual que su pareja Lia Emo, conocida en Cuenca de otras anteriores actuaciones.
Tuvieron un notable éxito de interpretación, todos los actores que formaban parte de la compañía.
Pusieron en escena la comedia en tres actos titulada “El Ladrón”, obra teatral del dramaturgo francés Henry Bernstein, estrenada en España con éxito, el año 1.907 en el Teatro Español de Madrid.
En cuanto a la programación del Ideal Artístico, dedicado a teatro, cine mudo y variedades, situado en la calle Herreros (actual José Cobo) y el callejón de acceso al Cerrillo de San Roque según contaba el periódico El Liberal “un cuadro de varietés culto y atrayente” donde sobresalió la actuación de Matilde Aragón, canzonetista de gran belleza y maestría en el baile que realizaba con vistoso ritmo, equilibrio y gracia.
Junto a esta atracción en el Ideal Artístico hubo otras a cargo de las Hermanas Leal, bailarinas y cupletistas gaditanas, con su espectáculo de variedades en gira por provincias. También hubo otro espectáculo con la presentación de Neira, bailarina cómico excéntrica, buscando la carcajada del espectador por medio de movimientos y expresiones exageradas.
No parece que la programación de ambos teatros fuese del agrado de todos los conquenses y alguien tuvo la ocurrencia de una frase que decía así: “Aunque mi mal es corriente y tan aburrido me veo que no voy al Ideal ni tampoco al Liceo “.
Dentro de la programación ofrecida por empresarios conquenses, en este año de inquietud y preocupación, hubo dos tardes de toros.
El 5 de septiembre, día principal de las fiestas de San Julián tuvo lugar una novillada de picadores con seis buenas reses de la ganadería del acaudalado conquense Rufo Serrano Muñoz, creada dos años antes.
La lidia estuvo a cargo de los diestros Mojino y Angelete, éste último realizaría mejor faena y volvería a pisar dos veces más el ruedo conquense.
El día siguiente estaba anunciado otro festejo taurino con ocho novillos de la misma ganadería, que no dieron buen resultado y con los diestros en cartel Rondeño, Formalito Adolfo Guerra y Galo Mauro.
Por un telegrama enviado a la empresa se informaba que por una cogida recibida en la plaza de toros de Tetuán, capital de Protectorado Español en Marruecos, el novillero Formalito no podía torear en Cuenca, fue sustituido por Seguro de Córdoba.
Fue una novillada para olvidar debido a los toros, toreros y la cantidad de avisos escuchados.
Las dos novilladas se celebraron en la plaza de toros, propiedad del industrial Manuel Caballer Urios, inaugurada en 1913, por la conveniencia que Cuenca tuviese un coso taurino porque el anterior de la familia Lledó conocido por “La Perdigana”, situado donde el actual comercio de Mango y sus inmediaciones.
Así transcurrieron las fiestas de San Julián, con algún pequeño festejo más, entre la preocupación por las consecuencias de la guerra y la alegría festiva.
Una pequeña crónica del año 1-914 nos recordaba que “Muy poco a casi nada, por mejor decir puede escribirse de los festejos que han constituido el programa de las fiestas “.
Agosto 2026
Fuente consultadas:
Archivo Municipal de Cuenca: Actas municipales de 19 y 26 de agosto y 2 de septiembre del año 1914.
Periódico El Liberal: julio, agosto y septiembre 1.914