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Antonio Rodr�guez Saiz
EL MERCADILLO DE LA CALLE MOSÉN DIEGO DE VALERA
Antonio Rodríguez Saiz
No es la primera vez que me acerco a este espacio en relación con las deficiencias y deterioro que padecía la parte alta de la ciudad de Cuenca en los años cuarenta del siglo XX. Dejo al lector su opinión sobre si, esta situación, es algo reiterativo y frecuente.
A propósito de ello relacionado, con las dificultades de comunicación que ofrecía entonces la capital conquense, escribí un artículo titulado “Un trolebús para Cuenca “. No solamente era (¿es?) el problema de transporte urbano el que generaba obstáculos e inconvenientes a los ciudadanos residentes en la parte alta de la ciudad.
No era menor el problema que causaba la inexistencia de un mercado municipal cubierto para la venta de productos alimenticios de primera necesidad, agudizado hacía tiempo con el derribo del mercado de la calle Solera el año 1.912, un lugar inadecuado, posteriormente convertido en jardín.
Con el fin de evitar esta carencia importante se proyectó un mercado municipal que fue diseñado y firmado en el mes de febrero del año 1.943 por el relevante arquitecto, Manuel Muñoz Monasterio que un año antes había presentado el Proyecto de Ordenación de la Ciudad de Cuenca.
A lo largo de su dilatada vida profesional fue autor de importantes obras, verbigracia, ganó el concurso junto con Luis Alemany Soler para construir el Estadio Santiago Bernabéu y en Cuenca diseñó el Teatro-Cine Xúcar (actual edificio Mango) inaugurado, con algunas modificaciones, el 4 de octubre de 1.953,
El mercado proyectado estaría situado en la Plaza del Carmen, en pleno centro del barrio antiguo de Cuenca, que ofrecía un desnivel necesitado de explanación anterior.
Era de una sola planta con dos escalinatas de acceso y salida situadas en las fachadas principal y posterior del mercado respectivamente, con patio de compradores, oficinas, servicios, puestos y cajoneras para la venta (con sótanos) y un patio central con fuente decorativa.
Después de diversos trámites necesarios, aprobación de proyecto, presupuesto y pliegos, la Comisión Gestora Municipal presidida por el alcalde Jesús Merchante Sánchez decidió (2-6-1.943) abrir concurso para la ejecución del mercado municipal, donde las ofertas presentadas no debían exceder de 153.358‘34 pesetas, cantidad que correspondía al presupuesto total, pudiendo ser decisivo en la adjudicación la confianza, garantías de ejecución , rapidez y características técnica de los licitadores participantes para la ejecución del contrato de construcción.
Todo ello fue anunciado en los Boletines Oficiales del Estado y de la Provincia.
Concluido el plazo de presentación de ofertas se dio lectura en la Comisión Municipal Permanente (17-7-1.943) a las dos proposiciones presentadas para el concurso abierto.
La primera presentada por Guillermo Aliaga Rodríguez con un importe de 149.000 ‘ 32 pesetas aportando como garantía ser profesional con el título de facultativo de minas y haber trabajado durante una década en la compañía Cesaraugusta que realizó obras en el trazado de ferrocarril Cuenca-Utiel , que completaba la línea Madrid-Cuenca- Valencia, inaugurada por Franco el 25 de noviembre de 1.947.
La otra oferta presentada fue de Juan Garmendia Urcola por la cantidad de 152.489 ‘ 62 pesetas.
A esta segunda proposición se adjudicó la construcción del mercado pese a ser una cantidad mayor con respecto a la del otro concursante pero, el Ayuntamiento consideró que era mejor para los intereses del municipio por la gran capacidad industrial y capacitación para esta clase de obras .Determinante fue por la satisfacción de la Comisión la ejecución de las obras por Garmendia, realizadas recientemente de la Playa Artificial en el sitio conocido por “Tablón del Manzanares “ ,con proyecto del arquitecto municipal Fernando Alcántara, inaugurada el 25 de julio de 1.943,coincidiendo con la festividad de Santiago Apóstol, fecha entonces de relevancia y esparcimiento de los conquenses.
Hay algo llamativo en esta obra, a mi juicio aparentemente sencilla , donde se observa falta de anticipación y planificación de un problema existente que hubo que solucionar unos meses después dejando sin efecto la adjudicación como se infiere de la decisión plenaria ( 15-12-1.943 ):“Entendiendo la Comisión Gestora no ha de resultar adecuado se eleve el proyectado Mercadillo para la parte alta de la población en la Plaza del Carmen de esta ciudad, ya que de edificarse en la misma, había de desaparecer casi por completo, se acuerda que por el arquitecto D. Manuel Muñoz Monasterio, se modifique el mencionado proyecto a base del emplazamiento del Mercadillo en la calle Mosén Diego de Valera “ .
El nuevo proyecto fue realizado por los arquitectos Manuel Muñoz Monasterio y Miguel García Monsalve con características totalmente diferentes del anterior y cuyo emplazamiento se situaba, cercano al del inicial proyecto, en la calle Mosén Diego de Valera, llamada así desde el 25 de julio de 1.881(llevado a efecto el acuerdo 6 años después) en sustitución de calle Zapaterías. En la actualidad tienen reconocimiento oficial los dos nombres, popularmente más conocida por este último.
El mercadillo diseñado y realizado estaba formado por dos naves de una planta, cada una de ellas de 14 metros de longitud y 3 ‘65 metros de ancho. Entre ambas naves figuraban dos bancos y una artística fuente.
El importe total de los nuevos mercadillos fue de 145.224 ´68 pesetas y hubo que requerir al contratista Garmendia para que ante esta nueva situación diese su conformidad. Fue aceptada comprometiéndose el contratista donostiarra al inicio con rapidez de la obra.
Era un contratista de reconocida solvencia en la gestión y ejecución de proyectos. En la década de los cuarenta del siglo XX realizó varias obras a satisfacción en Cuenca: Playa Artificial, Mercadillos, Puente de los Descalzos, Reforma del Matadero Municipal, Banco Central, Grupo de Viviendas Protegidas “Virgen de la Luz”, Instalación del Salón y Terraza de Verano del Casino de “La Constancia “, Traída de Aguas de Navalón” etc.
El día 13 de octubre de 1.944 terminadas las obras fueron recibidas provisionalmente por estar de acuerdo su ejecución con el pliego de condiciones. De forma definitiva sería justamente ocho meses después.
Según el reglamento aprobado por la Comisión Gestora, previo anuncio, se adjudicaron por el Ayuntamiento los puestos de venta a comerciantes que lo habían solicitado, funcionado durante algún tiempo, pero, con resultado de escasa permanencia.
A mitad de noviembre del año 1.950 en Ayuntamiento Pleno se informaba del mal estado de la calle Mosén Diego de Valera y que su necesaria pavimentación ya estaba proyectada.
En el mismo el concejal Cecilio Albendea, buen conocedor de la parte alta de la ciudad, “interesa se proceda al derribo de los mercadillos existentes en la expresada calle, ya que los mismos no son utilizables”
Con la fórmula imperativa “Cúmplase” ordenaba el alcalde el fin de los mercadillos
Fuentes consultadas:
Archivo Municipal de Cuenca: legajo 2.433, expediente 6
Actas de plenos: 1.943,44,45 y 1.950.
Boletín Oficial de Estado 19-6-1.943 num. 170
Boletín Oficial de la Provincia de Cuenca 23-6-1.943
Marzo 2.026