�
Antonio Rodr�guez Saiz
UN TROLEBÚS PARA CUENCA
Antonio Rodríguez Saiz
Las dificultades de comunicación que ofrece la ciudad de Cuenca entre la parte alta y baja ha sido objeto de preocupación y estudio por parte de las sucesivas corporaciones municipales, sin que hasta el momento presente pueda ver solucionado este auténtico problema. Es verdad, ahora parece posible, que con los remontes mecánicos que se están instalando actualmente y su previsible puesta en funcionamiento, este próximo verano, se dará un paso deseable para solucionar el añejo problema de acceso al casco antiguo de la ciudad.
Pío Baroja en su obra La Canóniga, escrita hace ya un siglo, señalaba que “Como casi todas las ciudades encerradas entre murallas, Cuenca sintió en su momento la necesidad de ensancharse, de salir de su angosto recinto, de bajar de su roca a la llanura. Tal necesidad la experimentó más fuerte a principios del siglo XIX y creció un arrabal a ciudad baja “.
Aunque han sido varios los proyectos e intentos surgidos durante años para dar solución necesaria, solamente me referiré al que interesó y preocupó en la década de los cuarenta del siglo pasado en su primera mitad.
Fue en sesión ordinaria de un Pleno Municipal (22-10-1.941) cuando la Comisión Gestora esta vez presidida por el alcalde accidental Rafael Echavarría Saiz, en ausencia del titular Jesús Merchante Sánchez , con asistencia de seis gestores ( concejales ), donde se planteó la conveniencia e interés con la finalidad que se procediese al análisis y estudio, en relación con la instalación ,de una línea de trolebús que uniese la parte alta y baja de la capital, con asesoramiento de la Comisión de Fomento . Aquel año tenía Cuenca un censo de 24.793 habitantes.
Según la Real Academia Española, trolebús es un autobús de tracción eléctrica que toma la energía de cables aéreos mediante un trole (pértiga para tomar la corriente).
Es probable que la Comisión Gestora, administradora del Ayuntamiento, considerase adecuado para Cuenca este medio de transporte urbano, a la vista del resultado ofrecido por el primer trolebús inaugurado en España el 19 de junio del año 1.941 en Bilbao con un recorrido de 2’5 kilómetros por la Gran Vía y posteriormente el mismo año en Barcelona.
El alcalde Merchante realizó gestiones, consultas y solicitudes de presupuesto a una empresa solvente de Zaragoza recibiendo información, entre otras, de las dificultades para conseguir el cobre que se necesitaba con destino a la colocación de las líneas necesarias.
Antes de tomar una decisión final se realizaron otras gestiones en el mismo e idéntico sentido.
Por añadidura, se estaban realizando por aquellos meses obras para mejorar la pavimentación y acerado en el recorrido comprendido entre la Plaza o Plazuela de la Trinidad y Plaza Mayor.
Transcurriría un año con informes técnicos, aclaraciones ,reuniones etc., de la Comisión creada temporalmente para el propósito que se deseaba , hasta que el 17 de octubre del año 1.942 el Pleno Municipal “ Atendiendo necesidad permanente sentida por el vecindario de esta Capital motivada por el gran desnivel existente entre la parte alta y baja de la Ciudad se acuerda abrir concurso de proyectos para instalación de un servicio de trolebuses destinado al traslado de viajeros entre la parte alta y baja de la Ciudad” .
En el mismo sentido se determinaba su recorrido por las siguientes calles:
Paseo de la Estación, Fermín Caballero, Cervantes, José Cobo, Mariano Catalina (Carretería), Plaza de Cánovas (Plaza de la Constitución), Calderón de la Barca, Plaza de la Trinidad, Palafox, General Lasso (San Juan), Andrés de Cabrera, Alfonso VIII y Plaza Mayor.
En los proyectos presentados, en un plazo de 45 días, figuraría un estudio técnico y otro económico con el importe de la instalación, mantenimiento y explotación posterior.
En el Boletín Oficial de Estado (2-11-1.942) se insertó un anuncio, firmado por el alcalde, conforme al acuerdo tomado por la Comisión Gestora.
Las características principales para implantar la línea de trolebús eran:
- La capacidad que tendría el trolebús sería de 40 viajeros, con 22 asientos en dirección a la marcha y el resto de pie.
- La longitud del trolebús sería acorde para poder realizar bien las curvas del trazado
- Las paradas habrían de tener una distancia entre sí al menos de 200 metros
- la velocidad máxima del trolebús no sobrepasaría los 44 kilómetros/hora y la velocidad comercial no sería inferior de 16’5 kilómetros.
- La tensión de la línea de trabajo tendría 500/600 v.
- Los grupos alimentadores de la línea no deberían ser motivo de problemas, ni perjudicar a la red de alumbrado.
Se presentaron dos proyectos: uno a nombre de los ingenieros Palenciano Escario y de la Vega y el otro por el ingeniero Sevilla.
El concurso quedó declarado desierto concediendo el Ayuntamiento 9.000 pesetas a cada uno de los proyectos presentados para gastos.
Meses después cuando el interés y empeño por conseguir que el transporte por trolebús en Cuenca persistía y la ilusión se mantenía firme y constante hubo un detalle que resultó gracioso, entonces a los ciudadanos de la capital, con motivo de la Fiesta de la Santa Cruz y sus tradicionales y populares hogueras (2 de mayo) de gran arraigo y en fase mínima de celebración en el tiempo presente.
Se organizó un concurso, según recogía la prensa local, para reavivar la vieja tradición de hacer hogueras en plazas y calles en ese día con gran disfrute de vecinos y amigos.
Tres fueron las hogueras mejor calificadas en el concurso con estos títulos que indicaban brevemente la idea que representaban: “Un pozo de petróleo en Cuenca“, “El Peñón de Gibraltar“ y “La entrada de Alfonso VIII en Trolebús“.
Fue esta última hoguera la que consiguió el primer premio. Estaba colocada en la conocida por Plaza de los Carros, junto al antiguo mercado, ocupando una superficie de 50 metros y 5 metros de altura.
En la hoguera premiada se exhibía un trolebús con el rey Alfonso VIII desenvainada su espada, en posición de entrar en combate y la mirada dirigida con deseo a la ciudad que iba a conquistar, representada al fondo. No faltaba el detalle de un guardia urbano ordenando la parada del trolebús que había atropellado a un viandante.
Mientras la Comisión Gestora continuaba con el interés de proporcionar y dotar a los vecinos del municipio de un servicio público tan esencial y que incluso llegó a reducir las expectativas iniciales (sesión 3-12-1.943 ) a “un coche equipado con transmisión eléctrica adaptable en su día a una línea aérea pero susceptible por ahora de autonomía mediante el funcionamiento de un motor de gasolina o aceite de una fuerza mínima de 150 HP y el coche con capacidad para 40 viajeros”.
Se había tomado esta solución calificada de transitoria una vez conocida y estudiada la propuesta del ingeniero industrial Amos Sevilla Arcas que, a su juicio, ofrecía indudables ventajas hasta que definitivamente se estableciese el servicio de trolebús ideado en un principio.
El resultado fue que este tipo de transporte no se puso en funcionamiento.
El deseo iba más rápido que las posibilidades existentes entonces, donde las carencias, dificultades y la escasez de lo imprescindible para el bienestar de los ciudadanos eran generalizadas.
A pesar de los inconvenientes la conveniencia del transporte urbano entre la parte alta y baja de la ciudad permanecía.
Una nota de la Alcaldía aparecida en el periódico Ofensiva (28-1-1-94) coincidiendo con la festividad de San Julián patrón de Cuenca comunicaba al vecindario que se había ese señalado día un servicio gratuito de autobús (no trolebús) permanente desde las nueve de las 9 de la mañana con destino a la Plaza Mayor para facilitar la asistencia a los actos religiosos en la Catedral
La noticia importante de aquella nota, era alcalde José Domínguez Díaz de la Cuesta, informaba que al día siguiente comenzaba la circulación con horario a las 5’30 de la mañana desde la Plaza Mayor a la Estación y recorrido inverso una hora después, ampliado a otros coincidiendo con la llegada y salida de trenes. De forma continuada se anunciaba un servicio desde La Ventilla (donde después estuvo el Cine Xúcar) a la Plaza Mayor.
Este servicio fue interrumpido 43 días después de su entrada en funcionamiento y comunicado al vecindario en otra nota del Ayuntamiento de Cuenca, donde lamentablemente comunicaba que “Por dificultades en el suministro de Carburante, al ser denegado el cupo oficial para Servicio Urbano de La Ventilla- Plaza Mayor, no tiene este Ayuntamiento medios de complacer al vecindario en la solicitud de poner el servicio en funcionamiento.”
No era la primera vez ni sería la última que se hacía notar en el Ayuntamiento de Cuenca la insuficiencia de recursos económicos para poner a disposición del vecindario los recursos básicos necesarios.
Marzo 2.026