Antonio Rodríguez Saiz
HAN LLEGADO LAS CANADIENSES
Antonio Rodríguez Saiz
Esta breve frase, me atrevo a asegurar que en el mes de julio de los años setenta y principios de los ochenta del pasado siglo, se repetía entre los vecinos de Cuenca por la presencia en la ciudad de estudiantes del Colegio de Maisonneuve de Montreal (Quebec, Canadá), institución dependiente de ministerio de Educación de Quebec.
La ciudad obtuvo por ello, innegables beneficios en el orden cultural, económico y turístico. Por añadidura facilitó un ambiente juvenil y moderno con presencia en museos, edificios históricos, actos culturales, deportivos, lugares de ocio, calles y rincones pintorescos. Buen número de conquenses, principalmente jóvenes en aquellos años, recordarán.
Todo proyecto educativo tiene sus inicios, y éste con la posibilidad de realizarse un Curso de Verano en Cuenca, tuvo su origen a principios de marzo de 1971 cuando se desplazó a la capital, Juan Pedro Muñoz Robles, coordinador de Cursos en el Extranjero del mencionado colegio fundado en 1929 por Hervé Morin y desde el año 1967, que se cambió el nombre, pasó a denominarse por el actual en honor a Paul Chomedey de Maisonneuve, militar, explorador, fundador y primer gobernador de Montreal.
La visita a Cuenca de Muñoz Robles, toledano de nacimiento y varios años residente en Montreal (según entrevista en la prensa provincial) tenía por objeto examinar y comprobar las ventajas y atractivos que ofrecía la capital con una población de 33.571 habitantes, ante la posibilidad de poder celebrar uno de Los Cursos de Verano ese mismo año o el siguiente.
Se entrevistó el coordinador, entre otras personas, con el alcalde, delegados de Educación y Ciencia e Información y Turismo, que mostraron interés por el proyecto. Por ello, unido a las bellezas naturales y ambiente detectado hizo que se llevase una impresión inmejorable, según sus palabras. Tanto es así, que aquel mismo año, se celebró en Cuenca el primer Curso de Verano, con alumnos de ambos sexos, principalmente mujeres, con estudios semejantes al curso preuniversitario de España.
Se impartieron clases de español, literatura e historia, finalizando con un trabajo por parte de los alumnos y alumnas, de traducción literaria y otro de Cultura Española.
La propuesta para que el curso pudiera celebrarse en Cuenca fue de, José Ignacio Fernández de Carranza, delegado provincial de la Juventud de Cuenca.
Como indicaba el director Muñoz Robles, junto con el profesorado quebequés, se contaba también en plantilla con médico, dos enfermeras, psicólogo, orientador, secretario y portero, siendo su residencia con régimen de pensión completa en el nuevo Colegio Sagrada Familia (“Josefinas”) de reciente construcción, inaugurado el 7 de octubre de 1970, que había sido proyectado por el arquitecto y dominico Francisco Coello Portugal y Acuña.
En el pleno del Ayuntamiento celebrado el 17 de septiembre de 1971 se leyó una carta del ministro de la Gobernación, remitiendo otro que le había enviado el embajador de Canadá en España sobre el curso de verano del colegio de Maisonneuve, donde “expone que su director ha quedado altamente satisfecho de los resultados obtenidos y que agradece la ayuda, especialmente prestada por el alcalde de Cuenca, D. Andrés Moya López”.
También en el mismo pleno se dio lectura a otra carta del Sr. agregado Cultural de la Embajada “expresando su reconocimiento por las atenciones dispensadas por la corporación municipal”.
Por su parte, el alcalde conquense había enviado una misiva a su homólogo de Montreal Jean Drapeau “diciéndole que los alumnos del curso se habían portado excelentemente como verdaderos ciudadanos”, manifestando que según sus noticias el próximo año celebrarían otro Curso de Verano en esta ciudad el colegio canadiense, por ser “La ville de Cuenca, le bon accueil et sympathie de ses habitants, le situation géographique de la ville, ses attraits”
Por el resultado satisfactorio del primer Curso de Verano se repitió el año siguiente con asistencia de 161 alumnas y 44 alumnos, la mayoría (186) procedentes de la provincia de Quebec, impartiendo las clases ocho profesores españoles y seis profesores quebequenses.
Finalizado el curso, la dirección del Centro de Maisonneuve, realizó un sondeo entre los estudiantes de ambos sexos para valorar la organización general, servicios pedagógicos y al estudiante, equipamiento y ambiente general.
El resultado fue, en general, excelente; además del método de enseñanza se juzgó positivo los viajes realizados a Andalucía, Toledo y Valencia, el concierto del joven guitarrista, la capea, echando en falta la visita a Madrid y el establecimiento de un sistema de autobús desde Cuenca vía Serranía.
El aspecto menos valorado fue la rigidez de los horarios y el régimen alimentario, no suficientemente variado.
Recomendaba el alumnado, para años sucesivos, que sería bueno favorecer más encuentros o reuniones, entre españoles y canadienses, organizando actividades paraescolares, a este efecto y sustituir la hora de teatro por otra de información cultural sobre la vida española.
Durante los años, que los Cursos de Verano, se realizaron en Cuenca hubo un buen entendimiento y colaboración entre las autoridades y dirección del Colegio de Maisonneuve de Montreal, facilitando y permitiendo así un mejor resultado, siendo las inauguraciones y clausuras un buen acontecimiento, asistiendo a los actos la práctica totalidad de autoridades provinciales y locales, contando siempre con la presencia de un representante de la embajada de Canadá en España: agregado cultura, cónsul de Canadá en Madrid, etc.
Los Cursos de Verano, fueron tomando auge, cierto prestigio e interés, como demuestra que el año 1974 fueron 276 el número de asistentes desarrollándose con más intensidad un clima de buena convivencia y relación de amistad entre canadienses y conquenses, especialmente los más jóvenes.
Se llevó a tener en Montreal más conocimiento de la ciudad de Cuenca que en muchas capitales europeas.
Alguien tuvo la idea, pretendidamente ingeniosa de inventarse una frase que en una pegatina era visible en la parte trasera de los automóviles. Decía así: “Cuenca, curas en invierno y canadienses en verano”. He oído varias opiniones sobre el significado de esta frase y lógicamente el lector podrá tener la suya.
En 1975, en su intervención de clausura del curso, su director Pedro Muñoz informó que se había creado una sección universitaria dependiente del Departamento de Estudios Clásicos y Modernos de la Universidad de Montreal e igualmente un curso de conversación.
Ese año fue el curso de menor duración por motivos económicos, e indicó el temor para el próximo por el descenso de alumnado que podría haber por celebrarse en Canadá, concretamente en Montreal los Juegos Olímpicos de Verano de 1976.
Se celebraron del 17 de julio a 1 de agosto fueron los más costosos de los celebrados hasta entonces, con un desastre económico por falta de control de gastos, cuyas deudas tardaron años en solucionar.
Llegó un momento, según afirmó Muñoz Robles, en 1979 de preocupación por la devaluación constante del dólar canadiense y la inestabilidad general económica. Era cierto, Canadá, estaba en un momento preocupante y ello hacía que la continuidad de los Cursos de Verano en España estuviera en situación de desaparecer y por añadidura, tener mejores ofertas de otros países de habla española.
Este año fue el último que los estudiantes canadienses estuvieron alojados en el Colegio Sagrada Familia.
El 8 de febrero de 1980 el coordinador escribió al alcalde Moya López donde, entre otros asuntos, le informaba de una carta de la superiora de las Josefinas, donde le notificaba “ha dispuesto destinar las instalaciones de nuestro colegio a reuniones de grupos congregacionales durante la temporada de verano”.
Agradable fue comprobar cómo, a pesar de las dificultades apuntadas el año anterior, en 1980 se volvió a convocar el Curso de Verano del Colegio de Masinneuve con clases de español (elemental, medio y avanzado), Introducción a la Civilización Española, Historia de la Literatura Española, Curso Monográfico de la Generación del 27…
Entre las actividades paraescolares se realizaron visitas culturales a Madrid, Segóbriga, Uclés, Ciudad Encantada, Torcas, rutas turísticas de Cuenca, excursiones de montaña, actividades deportivas y otras.
Un año más, en pleno verano, aparecía en El Diario de Cuenca (19-7-1981) la noticia de “Ayer comenzaron a llegar a nuestra ciudad BIENVENIDAS CANADIENSES” y dos fotografías en la puerta principal del Colegio Alonso de Ojeda de jóvenes canadienses con su equipaje en espera de poder entrar donde iba a ser su residencia durante un mes para estudiar y perfeccionar el idioma español, conocer Cuenca, historia y cultura de España, etc.
Fueron 183 estudiantes, la mayoría mujeres (92%), un número algo menor al de años anteriores, solamente el 10% tenían un aceptable nivel de conocimientos de nuestro idioma y el 40% lo desconocía completamente y la mitad un ligero conocimiento. Hay que tener en cuenta que el importe del curso por alumno era de alrededor de 120.000 pts.
Al final, como de costumbre, se entregó a los estudiantes un diploma expedido por el ayuntamiento de Cuenca y un certificado oficial del ministerio de Educación de Quebec, era su titular Camìlle Laurin.
De nuevo y puntuales a la cita en el mes de julio de 1982 El Diario de Cuenca publicaba un anuncio con una fotografía del director con el título “SE ESPERA A LAS CANADIENSES” e indicaba que el lunes día doce comenzarían las clases “del XIV Curso de Verano del Colegio Maisonneve de Montreal”, este año con 209 estudiantes.
Tuvo la novedad que la mayoría de profesores fueron de Cuenca y muy bien valorados por el alumnado existente que residieron durante su estancia en la capital en los colegios Alonso de Ojeda, María de Molina y Escuela de Enfermeras. Realizando visitas fuera de la provincia a Madrid, Toledo y Aranjuez.
Durante los Cursos de Verano realizados en la ciudad aquellos años puede decirse que hubo una interacción importante entre los habitantes de la capital y cursillistas que favoreció el conocimiento reciproco de sus respectivos idiomas, español y francés.
Creo recordar que el año 1983 se dejaron de celebrar este tipo de cursos en Cuenca.
Fuentes consultadas:
Archivo Municipal de Cuenca: legajo 109 expte. 1, legajo 139 expte. 16
Cuenca, julio de 2026